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Un santuario ornitológico de regadío

SEO-Birdlife gestiona una reserva de aves en la balsa de El Pas con un acuerdo de custodia con la finca propietaria. El último recuento alcanza las 120 especies al año, varias amenazadas

M - SEO-BIRDLIFE

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Lleida

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El Pas, una balsa construida hace varias décadas para alimentar uno de los tecnificados latifundios de la zona alta del Canal de Aragón y Catalunya (San Miguel, Belver de Cinca), se ha convertido, gracias al acuerdo de custodia formalizado entre sus propietarios y SEO-Birdlife, en una reserva ornitilógica en la que, según un reciente recuento, habitan en invierno más de veinte especies de aves a las que en primavera se suman otras como las garzas hasta superar las 120 al cabo del año.

“En la misma zepa (Zona Especial de protección de Aves) está el embalse de Santa Rita, que nos sirve como espejo de control de las medidas que aplicamos en El Pas”, explica Luis Tirado, delegado de SEO en Aragón.

Entre esas medidas se incluye la habilitación de una isla artificial con árboles y vegetación que permite anidar a las golondrinas de mar (los fumareles y las pagazas, que habían dejado de anidar en la península ibérica) y también a las garzas, que hace unos años se quedaron sin apoyos tras morir por la intensidad de sus deyecciones los árboles que utilizaban. La isla, y también la península en la que se integra cuando baja el nivel del embalse, “es territorio de la nutria”, quizás el principal indicador de calidad ambiental de los ecosistemas fluviales.

La existencia de una presa de cola en el pantano favorece la permanencia de una mancha de agua que, a su vez, ha posibilitado el arraigo de un carrizal o canaveral. “Eso facilita que pueda anidar el avetoro, que se encuentra amenazado de extinción, y que ya se ve en invierno”, anota Tirado. “Otras especies menos exigentes, como el martinete, la garza y la garza imperial ya anidan allí”, añade.

En invierno son habituales el cormorán, la garza y el somormujo, y también los patos, especialmente los porrones.

Entre las principales preocupaciones de los responsables de la reserva, en la que la pesca lleva años prohibida, se encuentra, precisamente, el control de la expansión de esos carrizales y la presencia de especies piscícolas invasoras como la carpa y el siluro, cuyo movimiento genera cuando el nivel del agua se encuentra bajo una turbidez que dificulta el crecimiento de los macrófitos (vegetación acuática) que a su vez sirven de alimento a la mayoría de las especies de aves, tanto las que se han instalado en la zona como las que la visitan en sus migraciones.

También anida, en un antiguo transformador acondicionado para que dejaran de desalojar de sus cajas-nido a las lechuzas, una colonia de grajillas, en crecimiento en El Pas y en retroceso en la península ibérica.

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