AGRICULTURA
Las cacerías de conejos por la plaga siembran de plomo los viñedos y los campos de cereal
Los perdigones que no impactan en los animales incrustan en los suelos más de diez toneladas de metal pesado al año. Un informe de los Agents Rurals propone comenzar a utilizar cartuchos de acero

Los cartuchos con perdigones de acero, normalmente con la leyenda ‘steel’, tienen un aspecto prácticamente idéntico a los de plomo. - AMADO FORROLLA
Las cacerías para atajar la sobrepoblación de conejos, que afecta a 289 cotos y la práctica totalidad de los municipios del Pla de Lleida, está teniendo un inquietante efecto secundario al que las administraciones empiezan a buscar remedio: los disparos para abatir los animales están generando un enorme vertido de plomo procedente de los perdigones que expone a elevados niveles de contaminación tanto a la tierra de los campos como, por la filtración del agua de riego y de la lluvia, a los acuíferos.
Según ha podido saber SEGRE, el Cos d’Agents Rurals ha remitido un informe en el que documentan esta situación a varias institiciones, entre ellas la conselleria de Agricultura y la Diputación, en el que sugieren la necesidad de apoyo económico para financiar las dos medidas principales que se perfilan como solución: la sustitución de los cartuchos con perdigones de plomo por otros de acero, o de hierro revestido de acero, y la renovación del parque de escopetas, ya que la mayoría de las que poseen los agricultores y los cazadores de la demarcación no soportan el uso de esa munición.
De aplicarse este cambio de munición, las áreas de emergencia cinegética se sumarían a los humedales, en los que está prohibido el uso de cartuchos con perdigones de plomo desde febrero de 2023. Comunidades como Castilla-La Mancha han vetado su uso en cotos públicos hasta 2028.
La proyección de las magnitudes resulta inquietante. La orden que regula la emergencia cinegética permite cazar más de 300.000 conejos en un año en las zonas afectadas, una cifra que algunas consideran que llegó a superarse en 2024. El ratio de disparos es de entre dos y tres por animal, uno que impacta en la pieza y otro o dos más que no, y cuyos perdigones van a parar al suelo.
Eso, con 300.000 piezas y una carga de 32 a 34 gramos de plomo, expone a los campos a una siembra anual de entre diez y veinte toneladas de plomo con evidente riesgo de entrada en la cadena trófica; en la animal por los depredadores, y en la humana y la ganadera por la exposición de los cultivos.
La munición alternativa ha sido testada en las últimas tres semanas en las cacerías de conejos que se realizan en tres vehículos cada noche, en las que los tiradores han probado cartuchos con perdigones de acero, de hierro cubierto de acero, de cobre y de tungsteno, entre otros materiales menos contaminantes que el plomo.
El primero parece ser el que ofrece mayores prestaciones, un precio menos gravoso (aunque entre un 40% y un 50% más caro que el tradicional) y menores riesgos asociados como el de provocar chispas susceptibles de causar incendios.
La medida requiere un ‘plan renove’ de escopetas
Un cambio de munición como el que se plantea para evitar la contaminación por plomo requiere un plan renove de escopetas de cartuchos, ya que la mayor parte de las actuales no soporta el uso de munición de acero. “Ninguna escopeta fabricada antes de 2005 puede disparar acero, salvo que alguien quiera exponerse al riesgo de reventar la recámara o un cañón”, explica Josep Ramon Garriga, responsable de la Armería Garriga de Lleida, quien estima que esa situación afecta al 90% de ese tipo de armas. Las escopetas de esa antigüedad soportan presiones de 900 kg/m2, y los cartuchos de perdigones de acero las generan de 1.200 a 1.500. “Nadie previó que fuera a cambiarse la munición”, anota. La Intervención de Armas de la Comandancia de la Guardia Civil de Lleida contabiliza un total de 35.290 armas de fuego y asimiladas y 20.933 personas autorizadas a poseerlas y usarlas. El 60% de ellas, 21.302, son armas de caza de ánima lisa, es decir, de cartuchos, a las que se suman 8.243 rifles de ánima rayada de uso cinegético. Completan el parque 3.979 destinadas a a actividades de tiro deportivo en recintos cerrados, de las que 1.161 son cortas (pistolaso revólver) y 2.818 largas rayadas, y otras 1.766 antiguas, históricas, artísticas y, con carácter restrictivo, de defensa personal.