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Un pueblo de Lleida caza palomas con trampas para salvar de la ruina su palacio episcopal

Los cepos reducen la población de aves, cuyos excrementos son la mayor amenaza para el edificio

Los excrementos de las aves han provocado un intenso deterioro y el derrumbe de algunos elementos. - PAU PASCUAL

Los excrementos de las aves han provocado un intenso deterioro y el derrumbe de algunos elementos. - PAU PASCUAL

Lleida

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“No las estamos erradicando, pero se va notando que cada vez hay menos palomas”, explica el alcalde de Aspa, Fermí Masot, sobre el dispositivo que ha puesto en marcha su municipio para tratar de reducir la presencia de estas aves.

Sus deyecciones se han convertido en la principal amenaza para la estabilidad de su palacio medieval, que durante más de seis siglos, de comienzos de XIII a finales del XIX, fue la residencia de verano de los obispos de Lleida.

La colocación de trampas está permitiendo la captura de entre 150 y 200 aves cada año, una medida que resulta clave para tratar de reducir la presión que generan y para evitar que se intensifique el deterioro, ya cercano a la ruina, del antiguo edificio episcopal.

A la colocación de las trampas se le va a sumar en los próximos meses una actuación de consolidación del edificio valorada en 131.800 euros (IVA incluido) que va a licitar el ayuntamiento.

L’accés a l’edifici es troba tancat al públic. - PAU PASCUAL

L’accés a l’edifici es troba tancat al públic. - PAU PASCUAL

El inmueble, que incluye una muralla en su zona baja, junto a la huerta de Aspa, fue declarado BIC (Bien de Interés Cultural) en 1990 por su riqueza arquitectónica, ya que combina un abanico de estilos que van del románico tardío de la primera fase de su construcción al barroco con el que fueron ejecutados los últimos añadidos de su estructura.

Sin embargo, la estabilidad del edificio principal del recinto, en la que ahora colaboran algunos puntales de pared a pared, depende de la ejecución de esos trabajos y de poner coto a las deyecciones, que los palomos realizan tras acceder por la techumbre semiderruida y por los ventanales sin cierre.

La situación del recinto entraña peligro, motivo por el que el ayuntamiento lo mantiene cerrado y prohibe el acceso.

Aspa, como Sunyer o Alcanó, pasó a ser propiedad del cabildo de Lleida con la toma de la ciudad en 1149. El palacio, situado en la zona noroeste del pueblo, en un mirador sobre el rio Set, fue adquirido en los años 80 por el ayuntamiento, que lo compró a la familia que se había hecho con su propiedad.

A lo largo de sus más de siete siglos de historia ha sido mutilizado como residencia palaciega, como edificio residencial e incluso como almacén.

En su día llegó a albergar un archivo y una biblioteca de dimensiones considerables.

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