Mucho más que un bar de pueblo: "Sin espacios como este el pueblo poco a poco va muriendo"
La cafetería Centro de Maldà, que cumple 10 años, ha dinamizado la Vall del Corb y se ha convertido en un referente cultural y político. Celebra su década con una comida en comunidad

Imagen tomada del bar Centro el pasado jueves por la mañana. - LAIA PEDRÓS
El bar Centro de Maldà está de aniversario, acaba de cumplir una década de trayectoria. Sus actuales responsables explican que “el proyecto nació de la necesidad que había hace 10 años por el traspaso de este bar, que lleva funcionando desde el 1911, y de nuestras ganas de impulsar un proyecto gastronómico y cultural en Maldà”. Durante esta década, la gestión ha pasado a estar en manos de una cooperativa con un funcionamiento horizontal, que para sus cuatro socios actuales ha sido la “clave” del proyecto. A parte de la forma de organizarse, “Centro de Maldà ha combinado su función de bar de pueblo y de fomento de encuentro y relación de los vecinos, con un plus añadido de cultura (con un espacio de exposiciones, conciertos de música en vivo con una programación regular) y de política (con la biblioteca de la mujer escritora -con más de 800 libros- y los debates que vamos organizando)”, destaca Sebastià Mata, uno de las cuatro socios actuales del proyecto que hoy cuenta con una plantilla de ocho personas.
Mata también señaló que “a parte de funcionar como bar, hemos puesto mucho el foco en trabajar para evitar el despoblamiento, y esto nos ha llevado a otros proyectos de acceso a la vivienda mediante Repoblem o del derecho a las curas con la Xarxa pel Dret a la Cura de Ponent, entre otras cuestiones”. Esto también ha permitido diversificar la actividad de la cooperativa Al Centro La Vida SCCL, especializada en la revitalización rural y con el bar Centro como actividad principal.
Mata insistió en destacar “el valor añadido de los bares de pueblo como espacio de socialización de los vecinos”. Reconoció que “las dinámicas sociales en los pueblos pequeños como es el caso de Maldà no son fáciles por falta de masa crítica, y si no existen espacios como estos bares, en los que los vecinos se reúnen cada día, hablan y comentan sus vidas, el pueblo poco a poco va muriendo, porque sus vecinos acaban sufriendo un aislamiento no deseado y esto acaba con que los jóvenes se marchan y los mayores acaben muriendo, en muchos casos solos”.
Mata también dijo que tras posicionarse políticamente “la ciudadanía ha visto el bar Centro como un espacio de referencia al que acudir cuando tienen un problema o una necesidad de forma totalmente informal, y aunque probablemente no tengamos la solución, podemos facilitar un contacto para que esta necesidad pueda ser atendida”. El establecimiento también ha funcionado como espacio de acogida. Mata explicó que “personas que acababan de llegar al pueblo, empezaron a trabajar aquí y su integración fue más fácil y más rápida a pesar que este empleo no se proyectase por mucho tiempo”. Para Mata, “este es un ejemplo de un caso de éxito porque estas personas han podido arraigar aquí, los vecinos las han reconocido y aceptado porque han podido interactuar directamente y a menudo con ellos”.
Mata indicó que el bar Centro es un ejemplo de la importante función que hacen todos los bares en los pueblos pequeños de muchas zonas de Lleida. Para poner en valor esta función y celebrar sus 10 años, el sábado organizaron una comida popular en la que se implicó toda la comunidad. Se pudo degustar una cazuela de estofado de jabalí, elaborada gracias a la colaboración de los cazadores de la localidad y de los proveedores de proximidad que aportaron los ingredientes. La animación musical corrió a cargo de Alidé Sans.