FÒRUM
La industria militar prevé crear 300 empleos en una fábrica de robots de Binéfar y aterriza en Alguaire
El sector comienza a despegar mientras arrecia la escalada militarista en toda Europa

Antonio Garamendi (CEOE), Josep Antoni Duran Lleida i l’italià Enrico Letta, ahir a Binèfar. - E.B.D.
La industria militar y de defensa comienza a echar raíces en Lleida y la Franja coincidiendo con el inquietante y generalizado avance de las posiciones belicistas y armamentistas en la UE al socaire de la guerra de Ucrania y del cambio de rumbo de EEUU tras llegar a la presidencia Doland Trump.
El grupo Escribano, uno de los principales del Estado español en el área de defensa, prevé crear “más de 300 empleos en unos años” en la planta de la empresa Aunav de Binéfar, donde ya trabajan alrededor de un centenar, según explicó ayer el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón. Lo dijo durante su intervención en el Foro Rural Somos Litera, celebrado ayer en la capital de esa comarca de la Franja.
Esos 400 puestos, un volumen calificado por Azcón como “increible” hace un tiempo, equivaldrán a un 4% del empleo de la Llitera y casi a una décima parte del industrial, hasta ahora copado por el sector agroalimentario y los mataderos. La empresa literana, controlada hasta abril del año pasado por el grupo japonés NTT Data Corporation, filial de Nippon Telegraph and Telephone, se dedica a la fabricación de robots para la vigilancia de infraestructuras e instalaciones críticas y para la desactivación de explosivos, y trabaja para clientes tanto públicos, la práctica totalidad de las fuerzas de seguridad españolas y el ejército, como privados.
Escribano Mechanical & Engineering (EME), hasta hace poco centrada en el negocio de la munición de fusilería, está tomando posiciones en un sector como el de la defensa en el que se prevé un inminente crecimiento de los volúmenes de negocio ante la intención generalizada de los gobiernos de disparar sus inversiones en ese área. En ese marco se ubican movimientos como la compra de Aunav y, ocho meses después, el aumento del 8% al 14,3% de su participación en Indra Sistemas, donde ya es el primer socio tras la Sepi, el brazo inversor del Estado.
Paralelamente, en Lleida, especialmente en el aeropuerto de Alguaire, también está aumentando la presencia de emelpresas vinculadas a los sectores tecnológicos del armamento y la defensa. No obstante, según confirman fuentes de Aeroports de Catalunya, todos los proyectos en los que participan son de carácter civil. Una de esas empresas es Pangea Aerospace, una firma que en Alguaire se dedica a la investigación en motores y que acaba de reunir 23 millones de euros en una ronda de financiación liderada por Hyporion Found, el fondo de Pablo Casado, que se centra en las áreas de defensa, ciberseguridad, aerospacio e inteligencia artificial.
Pangea participa en el proyecto EU Best sobre motores, un programa liderado en el aeropuerto del Segrià por EES Clemensy, filial de la multinacional francesa que tiene las tecnologías aerospacial y de defensa como sus principales ámbitos de actuación. En ese iniciativa, financiada con fondos de la UE y en la que participan Aeroports y el Institut d’Estudis Aerospacials de Catalunya, también está presente OHB Digital Connect, una empresa alemana que tiene entre sus principales clientes al ejército de su país.
“Los desafíos globales también tienen impactos a escala local”
“Los desafíos globales tienen impacto local”, sostuvo ayer el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, al referirse a los planes de crecimiento que el grupo Escribano maneja para su planta de fabricación de robots de Binéfar, donde participó en la decimosegunda edición del Foro Rural Somos Litera. El certamen tenía como eje los desafíos que plantea el despliegue de la inteligencia artificial en el mundo rural, que centraron varias mesas redondas y exposiciones.
No obstante, tanto la intervención inicial de Azcón como el diálogo entre el presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, y el exprimer ministro italiano Enrico Letta, autor del conocido informe sobre el futuro del espacio económico europeo, moderado por el expolítico Josep Antoni Duran Lleida y celebrado el mismo día en el que Donald Trump preveía soltar la primera andanada seria de su guerra comercial global, dieron un espacio destacado a otros temas como la economía y la geopolítica.
En ambos casos, tanto el de Garamendi como el de Letta, sin ningún atisbo de crítica frente al creciente argumentario a favor de un militarismo por mucho que la oposición a este se encuentra, precisamente, en el germen de aquella Comunidad Económica Europea de la que se deriva la actual UE cuyo fortalecimiento defienden. “El 80% de lo que pagamos (los europeos) para defender a los ucranianos es para comprar armas a EEU, y eso supone crear miles de empleos en Michigan”, dijo Letta, quien reclamó la unidad de acción de los gobiernos de la UE frente a las posiciones de EEUU.
En materia de defensa, añadió Garamendi, “Europa debe tener prevención, porque está sola. Dependemos mucho de EEUU”. “Europa tiene que plantear la autonomía estratégica de la industria”, añadió el presidente de la patronal española, que coinicidió en el planteamiento con el italiano.