AGUA
La CHE exige desinfectar de mejillón cebra las barcas para navegar en Canelles y Santa Anna
Las embarcaciones solo pueden circular si pasan antes por una estación de limpieza. Ninguno de los pantanos, en los que el molusco se detectó el pasado otoño, dispone de una instalación de ese tipo

Un guía explica a los turistas el paisaje del vaso de Canelles - JORDI ECHEVERRÍA
La presencia del mejillón cebra, confirmada el pasado otoño en forma de larva en el embalse de Canelles y con ejemplares adultos en el de Santa Anna, ha provocado un cambio sustancial en la explotación turística de ambos, situados en el cauce del Noguera Ribagorçana y que constituyen uno de los principales atractivos turísticos de esa zona del prepirineo: no está autorizado navegar por ellos si antes no se someten las embarcaciones a una desinfección. La omisión de este requisito expone a sanciones a sus propietarios.
“Es necesario disponer dfe estaciones de limpieza, que deben ser autorizadas o instaladas por las administraciones competentes en la promoción del turismo en cada zona”, señalaron fuentes de la la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro), que también indicaron que el organismo de cuenca ha comenzado a contactar con las empresas de actividades acuáticas del Ribagorçana para ponerles al corriente de la situación.
La aparición del molusco, considerada una plaga por sus efectos en las infraestructuras y redes hidráulicas, conlleva dos obligaciones para las embarcaciones: una es el confinamiento, es decir, que no pueden navegar en más de un pantano para evitar la propagación de la especie invasora en los traslados; y la otra es la obligación de desinfectarlas, antes de introducirlas y al extraerlas, en una estación que acredite la desnfección.
Sin embargo, en ninguno de los dos embalses hay estación de desinfección, algo que, a fecha de hoy, deja en el aire el desarrollo de la campaña de este año tanto para las empresas de turismo activo como para los particulares.
Fuentes de la CHE recordaron que se mantiene sin alteraciones la orden de navegación que recoge esas exigencias.
“Si hay agua, las embarcaciones entran ahora y salen en otoño”
“Es la primera noticia, nadie nos ha dicho nada”, explicó ayer Mireia Burgués, la alcaldesa de Àger, una de las localidades ribereñas del Noguera Ribagorçana y que tiene en las actividades acuáticas uno de sus principales atractivos turísticos. La alcaldesa avanzó su intención de contactar con la Confederación Hidrográfica del Ebro y con otras administraciones para buscar una solución a esta situación, que llega en vísperas de la Semana Santa, una de las épocas de mayor afluencia de visitantes a los pantanos. Burgués explicó que “las embarcaciones que navegan en Canelles no lo hacen en ningún otro embalse. Si hay agua, como ocurre este año, se meten ahora y no salen hasta octubre”. La ausencia de las estaciones de desinfección para el mejillón cebra en una zona con la afluencia del Ribagorçana pone de manifiesto la ausencia de coordinación entre las administraciones para regular la actividad.