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Anna Sàez presenta ‘L’enverinadora’: “Un crimen que todos conocen pero del que no se habla”

La escritora y directora de SEGRE recupera la truculenta historia negra ocurrida hace noventa años en su localidad natal, La Granja d’Escarp

Anna Sàez presentó ayer ‘L’enverinadora’, en una abarrotada sala de actos de la librería Caselles. - GERARD HOYAS

Anna Sàez presentó ayer ‘L’enverinadora’, en una abarrotada sala de actos de la librería Caselles. - GERARD HOYAS

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Pocas veces una presentación literaria está decorada con ‘pósters’ en la pared. La de la sala de actos de la librería Caselles de Lleida lucía ayer impactante. Podía verse una reproducción de una doble página de un diario madrileño de 1935 con un titular gigante: La mujer de Lérida que envenenó a 5 personas: “¡La culpa fue de mi madre!”. Con este ‘atrezzo’, la filóloga, periodista y escritora Anna Sàez, directora de SEGRE, presentó su nuevo libro, L’enverinadora (Pòrtic), en el que recupera la truculenta historia negra ocurrida hace noventa años en su localidad natal, La Granja d’Escarp, y que se convirtió en todo un fenómeno mediático de la época, mediados de los años 30 del siglo pasado. Dolors Coït, una jovencita del pueblo de 21 años, fue detenida tras envenenar con arsénico a su suegra, su marido, la cuñada y su esposo y al bebé de ambos. “Más de un centenar de diarios y revistas de la época de todo el país siguieron el caso, incluso con periodistas escribiendo crónicas desde La Granja, que acabaron convirtiendo a esta joven en una auténtica celebridad”, explicó la autora en una sala abarrotada de público.

Sàez no quiso protagonizar una presentación al uso y, por ello, contó con la inestimable ayuda de Teresa Ibars y Jordi Vilalta, que leyeron algunos fragmentos del libro, incluso con ambientación musical. Como la que abrió la velada, el Stayin’ Alive, que los Bee Gees estrenaron en 1977 para la banda sonora de Fiebre del sábado noche. Una alusión a la primera página del libro, en la que la autora regresa a sus años de infancia y sus recuerdos musicales y, así, se convierte también en uno de los personajes de esta historia. “Tres de las víctimas habían vivido en la casa de mi familia en el pueblo”, explicó Sàez justificando así el singular género literario de L’enverinadora, “un híbrido entre la crónica periodística y la autoficción”. “No quería explicar simplemente unos crímenes, el asesinato de cinco personas, sino el ‘rastro’ que dejó la envenenadora en el pueblo”, comentó la periodista de La Granja d’Escarp. “Y es que, cuando yo era una niña y ya habían pasado cincuenta años del suceso, todo el mundo en el pueblo lo recordaba, sabían lo que había pasado, pero nadie quería o se atrevía a hablar de ello. Era como un gran secreto colectivo que guardaban todos los vecinos. Parecía que el fantasma de Dolors Coït no se había ido del pueblo”, afirmó la autora del libro destacando “el sentimiento que tenía aún mucha gente, como de culpa, de estar marcados por un suceso con el que quedó ‘señalado’ todo el pueblo”.

Sàez agradeció especialmente la información aportada por Ferran Masamunt, que sorpresivamente localizó a la envenenadora cuando rozaba los 100 años en una residencia de ancianos en Cienpozuelos, en Madrid. “Cuando Ferran me dijo que Dolors Coït estaba viva –murió en 2015 a los 102 años–, pensé que un día tenía que escribir este libro, era una historia que llevaba muchos años dentro y no podía dejar escapar”, concluyó Sàez.

La portada de 'L'enverinadora', d'Anna Sàez.

La portada de 'L'enverinadora', d'Anna Sàez.

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