TENIS
Bodas de oro del CT Bellpuig
La entidad del Urgell celebra este año medio siglo de vida. La competencia con el pádel y la falta de espacio y financiación para construir más pistas, los grandes desafíos para el futuro

Una vista de las dos pistas de tenis con las que cuenta el CT Bellpuig, que preside Ramon Guim.
El Club Tennis Bellpuig está de aniversario. Este año cumple medio siglo de trayectoria, un gran hito para la entidad que preside Ramon Guim, que reconoce que “cumplir 50 años es un gran éxito, sobre todo porque estamos compitiendo con otra especialidad de raqueta que está muy fuerte, como es el pádel, y nos saca muchos jugadores”, destaca.
El acto central de la conmemoración de este medio siglo de vida fue una cena que se celebró el pasado mes de febrero, a la que asistieron unos cuarenta comensales, desde socios del club, que cuenta actualmente con unos 80, hasta representantes de diferentes entidades deportivas locales y del ayuntamiento, su fuente principal de financiación. Durante el acto se rememoró toda la historia de la entidad junto con todos los expresidentes.
El CT Bellpuig no pasa por su mejor época, ya que el importante crecimiento del pádel ha supuesto la pérdida de un gran número de socios. En este sentido, Guim explica que “hemos intentado instalar pistas de pádel, pero no tenemos espacio suficiente y no queremos eliminar las que hay de tenis”. Las instalaciones cuentan con dos pistas de tenis y un frontón, y mejorarlas es uno de los objetivos de su presidente, aunque reconoce que “estamos limitados por la infraestructura deportiva”. La propiedad de las pistas es municipal y el club tiene un convenio de cesión.
La peculiaridad es que las instalaciones están abiertas las 24 horas del día, ya que los socios tienen una llave para entrar y salir cuando quieran. En la actualidad no tienen escuela de formación de base por falta de efectivos. “La habíamos tenido”, apunta Guim, que lamenta que “los que podrían ser el futuro de la entidad tienen más tendencia hacia el pádel que el tenis”, de modo que reconoce que el futuro “es incierto”.