Ganaderos avisan que el veto a prorrogar la actividad de las plantas de cogeneración encarece los costes para tratar purines
Tendrán que llevar las deyecciones ganaderas a plantas más alejadas de las explotaciones y donde se paga un precio más elevado

Planta Desimpacto de Purines en Alcarràs.
Ganaderos lamentan la decisión del Estado de vetar la enmienda para prorrogar la actividad de la planta de cogeneración de Alcarràs y que se tenía que votar en el Congreso este jueves dentro de la Ley de Despilfarro Alimentario. Se trata de una situación que provocará un encarecimiento de los costes de los ganaderos para tratar los excedentes de purines, según ha apuntado el responsable de porcino de JARC, Jordi Siscart. En el caso de los ganaderos con explotaciones en Alcarràs, que están a la espera de la construcción de una nueva planta de biogás dentro de un año y medio, se verán obligados a llevar las deyecciones ganaderas en otras plantas más alejadas de sus granjas y donde se paga un precio más elevado para su tratamiento.
La medida de prorrogar dos años el cierre de las plantas de cogeneración de purines de los municipios de Alcarràs y Les Masies de Voltregà tenía previsto dar margen en las instalaciones para adaptarse a la producción de biogás y continuar con su funcionamiento. Después del veto del PSOE, sin embargo, la continuidad de estos equipamientos queda al aire y, de rebote, dificulta la gestión de las deyecciones ganaderas del sector.
Por eso, Siscart se ha mostrado “decepcionado” y ha concluido que unos 85 ganaderos afectados de Alcarràs se verán obligados a hacer “un esfuerzo”. En este sentido, el responsable de porcino de JARC ha destacado que los campesinos “se han buscado la vida” con medidas que les comportarán un aumento de los costes. Algunas de estas medidas pasan por buscar y pagar tierras para tirar los purines o llevarlos a otras instalaciones del territorio como Bioproductors o Griñó. Sea como sea, “se tendrá que pagar un precio más elevado”, ha concluido Siscart.
La situación se prevé alcanzar, como mínimo, durante un año y medio, a la espera de la construcción de una nueva planta de biogás en unos terrenos justo delante de la que acaba de cerrar las puertas. La previsión es que la nueva instalación acoja 80.000 metros cúbicos de purines, la misma cantidad que la que llegaba a la planta que ha cerrado.