Un tesoro arquitectónico amenazado: la 'lengua' de piedra que domina la Seu Vella de Lleida
Descubre la sorprendente historia de la Lengua de Serpiente, una estructura defensiva única de 150 metros de longitud que vigilaba el acceso occidental a la antigua fortaleza militar

Larga lengua de piedra - A. BENAVENTE
En el corazón de Lleida se alza una enigmática estructura arquitectónica que ha sobrevivido a los embates del tiempo y ahora afronta nuevos retos de conservación. La Lengua de Serpiente, o "Lengua de Sierpe" como aparece a los planos del siglo XVIII, representa un ejemplo excepcional de ingeniería militar que ha marcado el perfil de la ciudad durante casi tres siglos.
Construida hacia 1730 como parte del sistema defensivo del Castillo Principal —nombre oficial que recibió la gran fortaleza después de 1707—, esta estructura destaca por su morfología singular: una alargada proyección de cerca de 150 metros de longitud y una anchura variable de entre 7 y 15 metros, que se extiende como una verdadera serpiente de piedra vigilante sobre la ciudad.
Contexto histórico: una fortaleza nacida de la destrucción
El Castillo Principal fue erigido entre los siglos XVII y XIX a costa de una pérdida patrimonial irreparable: la destrucción completa del barrio gótico leridano de la Suda. Este hecho ilustra la transformación forzada que experimentó Lleida durante esta época turbulenta de la historia catalana, cuando las prioridades militares se imponían sobre el valor del patrimonio civil y cultural.
La fortificación estaba estratégicamente diseñada para proteger el punto más vulnerable de la fortaleza: el acceso occidental. Por eso, la puerta principal quedaba protegida por dos imponentes estructuras defensivas que, a manera de tenaza, situaban a los posibles atacantes entre dos fuegos. En el norte se subía el Punto de Diamante y al sur, nuestra protagonista, la enigmática Lengua de Serpiente.
Características arquitectónicas únicas: entre la ingeniería y la geología
Lo que hace realmente especial esta estructura no es sólo su función defensiva, sino la peculiar forma que adopta. A pesar de su nombre de "lengua", los expertos coinciden en qué se parece más al cuerpo entero de una serpiente que al órgano que le da nombre. A diferencia de otras estructuras similares, como las que podemos encontrar en el castillo de Montjuïc de Barcelona, al primer recinto de Melilla o a las murallas Realas de Ceuta, la de Lleida presenta unas proporciones extraordinarias.
Esta singular morfología no responde a un capricho arquitectónico, sino que se adapta magistralmente a la orografía preexistente. La construcción aprovecha un paleocanal de arenisca —conocido localmente como "la Roqueta" según el historiador Josep Lladonosa- que ha sido revestido con muros hechos de sillares de diferentes medidas, muchos de ellos reaprovechados de las viviendas que ocupaban previamente el área. Entre la roca natural y las paredes visibles, los constructores llenaron el espacio con tierra y piedras, creando una estructura sólida pero que, como veremos, no ha sido inmune al paso del tiempo.
Un mirador privilegiado sobre la ciudad
En el extremo suroeste superior de la fortificación se conserva la base de una garita que hoy día se ha convertido en un excepcional mirador sobre Lleida. Desde este punto, los visitantes pueden disfrutar de una perspectiva única sobre las casas de las calles Gairoles, Scala Dei y Companyia, que todavía evocan al desaparecido barrio del Canyeret.
Cuando el visitante gira sobre sus pasos, el conjunto monumental se muestra en todo su esplendor, ofreciendo una de las panorámicas más impresionantes de la ciudad. Justo en medio del espacio se alzan, equidistantes, tres grandes bloques de piedra con incrustaciones de hierro. No se trata de elementos defensivos originales, sino de esculturas contemporáneas del artista Rufino Mesa, tituladas "Señales de memoria", que establecen un diálogo entre el pasado militar y la sensibilidad artística actual.
Problemas de conservación: un patrimonio en peligro
Desgraciadamente, este tesoro arquitectónico afronta serios problemas de conservación. Una desafortunada intervención con pavimento de losas afectó negativamente a la estructura original, obligando a retirarla posteriormente. Como medida preventiva, se colocaron media docena de barras de hierro verticales en torno a la zona afectada, con el objetivo de monitorizar y controlar posibles movimientos de la estructura.
A pesar de estas precauciones, recientemente se ha producido un preocupante boquete al lado sur de la fortificación que, irónicamente, visto desde la distancia, recuerda el ojo de una serpiente. Esta coincidencia visual ha generado comentarios entre los visitantes, pero no esconde la grave amenaza que representa para la integridad de este bien patrimonial.
Patrimonio militar catalán: otros ejemplos similares
La Lengua de Serpiente de Lleida no es la única estructura de este tipo en Cataluña, aunque sí que destaca por sus dimensiones excepcionales. Como hemos mencionado anteriormente, el castillo de Montjuïc en Barcelona también cuenta con elementos defensivos similares, todo y que de proporciones más modestas. Estas estructuras militares avanzadas eran comunas en las fortificaciones del periodo, siguiendo las influencias de la ingeniería militar francesa y holandesa que dominaron la arquitectura defensiva europea durante los siglos XVII y XVIII.
La singularidad de la Lengua de Serpiente leridana reside en su perfecta adaptación al terreno preexistente, ejemplarizando así el ingenio de los ingenieros militares de la época, que sabían combinar los conocimientos técnicos con el aprovechamiento inteligente de los recursos locales y la topografía del terreno.