SANIDAD
Médicos aprenden cirugía de columna con torsos de cadáveres en el Creba
Importados desde Estados Unidos a través de una empresa especializada

Especialistas en plena práctica (arriba) y el equipo de especialistas en traumatología y neurocirugía. - MAGDALENA ALTISENT
El Centre de Recerca Experimental Biomèdica Aplicada (Creba) de Torrelameu acoge cursos de cirugía de columna con torsos de cadáveres humanos importados desde Estados Unidos, no con cerdos, a diferencia del resto de sesiones formativas que imparte. Médicos de todo el Estado aprenden las técnicas quirúrgicas necesarias para este especialidad.
Doce médicos jóvenes y residentes de traumatología y neurocirugía de Palma de Mallorca, Girona, Terrassa, Sabadell, Zaragoza, Cádiz y Barcelona han aprendido las principales técnicas de cirugía de columna (raquis) practicando con torsos de cadáveres humanos en el Centre de Recerca Experimental Biomèdica Aplicada (Creba), ubicado en Torrelameu. Los cursos en este equipamiento suelen ser con cerdos, pero para esta subespecialidad en concreto es necesario practicar con “especímenes humanos”, que el Creba importa desde Estados Unidos a través de la empresa Scientific Anatomy Center, radicada en Valencia (ver desglose). Se trata de cadáveres de personas que han donado su cuerpo a la ciencia y “está todo regulado”, indicó la directora técnica del Creba, Lola García Olmo, y afirmó que cada año se suelen programar dos cursos con este tipo de “especímenes”.
Jaume Peroy, Ramon Jové, Jaume Mas, Pau Solé y Juan Hernández forman a Unidad de raquis del Arnau de Vilanova y se encargaron de impartir el curso los pasados días 6 (la teoría) y 7 (la práctica), junto con especialistas de los hospitales del Mar, Sant Pau, Vall d’Hebron y Sagrat Cor de Barcelona. Los asistentes aprendieron las cuatro técnicas de abordaje que todos los cirujanos de columna deben conocer: cervical posterior y anterior y lumbar anterior y posterior. Es decir, “cómo acceder al lugar donde han de trabajar y poner el instrumental”, explicaron los doctores Peroy y Jové. “Los tornillos son los mismos que ponemos a los pacientes. Se aplican en fracturas vertebrales, hernias discales, artrosis, escoliosis o tumores… Toda la patología de la espalda”, detallaron. Los alumnos se dividen en cuatro grupos y durante siete horas van pasando por las cuatro “estaciones de trabajo”. De este modo, todos pueden practicar de primera mano los cuatro abordajes quirúrgicos en cada uno de los cuatro torsos dispuestos de forma simultánea en el quirófano de mayor tamaño del Creba.
Los doctores subrayaron que, además de la especialidad de traumatología o neurocirugía, son necesarios entre tres y cinco años para dominar todas las técnicas de cirugía de raquis. “Es una subespecialidad que de momento no está reglada, pero es necesario este aprendizaje antes de hacerlo en pacientes”, aseguraron. En este sentido, destacaron que “este centro, el Creba, es de los dos mejores de España, por no decir el único” e incidieron en que estas técnicas se deben practicar con cadáveres, no con cerdos, porque su columna es anatómicamente diferente a la de los humanos. No obstante, apuntaron que “hacemos otro curso con cerdos vivos para ver las complicaciones de la vía anterior, con la que los traumatólogos nos atrevemos menos”.
Los organizadores del curso recuerdan que la primera sesión de formación que la unidad de raquis del Arnau programó con cadáveres humanos fue en Tremp, pero desde la creación de Creba se trasladaron a sus instalaciones y ya se ha alcanzado la novena edición.
Personas que en vida deciden donar su cuerpo a la ciencia al morir
La empresa Scientific Anatomy Center se encarga de suministrar los torsos humanos empleados en los cursos de cirugía de raquis. Su gerente, Manuel Rubio, explicó que sus instalaciones en Valencia disponen de “autorización por Sanidad para tener donantes de cuerpos a la ciencia, que traemos de Estados Unidos”. “En Arizona y California hay fundaciones de bancos de tejidos que tienen donantes en vida, no son homeless. Cuando fallecen, los recogen y los distribuyen en función de las necesidades”, señaló, y recalcó que “trabajamos para el cuidado del paciente y el entrenamiento quirúrgico es fundamental”. “La curva del aprendizaje con cadáveres se ve mejorada y pueden sobrepasar límites que no harían con una persona viva”, apuntó. Tras utilizarlos, son incinerados y la empresa reporta un certificado a Estados Unidos. “El último regalo que uno puede hacer a la sociedad es donar su cuerpo a la ciencia e intentamos respetarlo al máximo”, indicó. Detalló que aportan ‘piezas anatómicas” para 80 cursos al año en España y algunos en Portugal y Francia.