SUCESOS
Las familias urgen evitar otro siniestro como el de Germanwings
Una ceremonia sobria marca los diez años de la tragedia con 150 fallecidos

Familiares, allegados de las víctimas y autoridades recordaron a las víctimas con flores en los Alpes franceses, donde se estrelló el avión. - GUILLAUME HORCAJUELO /EFE
Cristina Subirats, cuya madre fue uno de los 150 fallecidos del avión de Germanwings que el copiloto estrelló mientras sobrevolaba los Alpes franceses, pidió ayer que la norma española sobre bajas médicas se extienda a toda la Unión Europea.“Un cambio súper importante en el que queremos ahora profundizar tras diez años es el de la comunicación directa de las bajas laborales entre la Seguridad Social y las empresas”, dijo Subirats, e insistió en que si eso hubiera sido así en el momento del siniestro “ese piloto no habría volado”.La mujer recordó que Andreas Lubitz, el copiloto que estrelló a propósito el aparato que volaba de Barcelona a Düsseldorf, tenía una baja médica por problemas psicológicos que nunca entregó a la compañía.Con la reforma legislativa que se hizo en España, ahora el médico puede informar directamente a su empresa (por ejemplo, en este caso a la aerolínea) si diagnostica un problema de salud que puede incidir en su actividad laboral.
Otro cambio normativo a consecuencia del accidentes obliga ahora a que haya de forma permanente al menos dos personas en la cabina del piloto (en el momento de desastre Lubitz se encerró después de que el piloto salió para ir al baño).
Una sobria y a la vez emotiva ceremonia homenajeó ayer en el lugar del impacto a las víctimas, entre las que se encontraba Maurice Yaya Kobina, un vecino leridano de origen marfileño de 42 años, que dejó mujer y seis hijos. Unos 360 familiares y allegados de las víctimas, autoridades españolas, francesas y alemanas y la dirección de Lufthansa (la propietaria de la ya desaparecida Germanwings) guardaron ayer un minuto de silencio a la hora en la que se estrelló el aparato contra el macizo de Trois-Eveques.