Pronto comienza la guerra
Ya habíamos insinuado que el hecho de que La 2 diese luz verde al proyecto de una cadena nueva, veinticuatro horas en catalán, para Catalunya no iba a ser fácil. Independientemente de si atrapan o no al sector más juvenil de los espectadores, ese que nunca se sienta frente a una pantalla convencional, es evidente que va a dividirse la audiencia: los tradicionales adictos a TV3 y los que buscarán algo novedoso ante el cierto encasillamiento de la pública de Sant Joan Despí, salvo pocas y honrosas excepciones. Sin embargo, mucho antes de lo esperado ya se han producido las primeras escaramuzas que van camino de dilucidarse en los tribunales: el nombre. La recién llegada apuesta por el 2Cat y la Corporación Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA) asegura que ya lo tiene registrado, al igual que el 3, 4, 5 y 6CAT o al inrevés Cat3, 4, 5, y 6. O sea, o un largo litigio o a cambiar de nombre ya antes de iniciar campañas promocionales de cara al 11-S. Pero la clave de todo, como no podía ser de otra forma, va estar, a banda del presupuesto, en los contenidos para ofrecer un producto irresistible.