SEGRE

BORJA ARRIZABALAGA

El liderazgo de las hormigas, menudas pero poderosas

(*) Cofundador y Chief Business Officer de Executive HR Talent e Ingenio Leadership School

Creado:

Actualizado:

Si hay un ser vivo que podría darnos lecciones de liderazgo, trabajo en equipo y organización, esas son las hormigas. Pequeñas, incansables y con una estructura social que dejaría en evidencia a muchas empresas y gobiernos, estos insectos llevan millones de años dominando su entorno sin necesidad de jerarquías autoritarias ni discursos motivacionales, ni lecciones de liderazgo.

El secreto de su liderazgo. A diferencia de lo que podría pensarse, el liderazgo en una colonia de hormigas no es un asunto de poder jerárquico, ni de imposición, ni de servilismo. No hay una hormiga “jefa” que ordena y decide, sino un sistema descentralizado donde cada individuo cumple su función con disciplina y cooperación. Os contaré mi historia personal; cuando era niño, observé que cuando una hormiga encontró comida, otras se reunieron inmediatamente para ayudar a llevar la comida a su nido o colonia. Accidentalmente, en mi observación lastimé una de ellas. Rápidamente, todas se reunieron y evacuaron a la hormiga herida. Después se reorganizaron y continuaron en la línea que habían creado. No observé ninguna jerarquía o supervisión formal, pero estaban logrando enormes tareas, como mover piezas de comida con un peso 30 veces superior al de ellas.

La comunicación es la clave del éxito. Si bien no tienen un “director general” que las guíe, las hormigas poseen un lenguaje químico altamente sofisticado. Utilizan feromonas para transmitir información clave: alertar sobre peligros, señalar rutas hacia fuentes de alimento o coordinar la construcción del hormiguero.

Este sistema de comunicación descentralizada permite una toma de decisiones rápida y eficiente. Si una hormiga encuentra comida deja un rastro químico para que otras la sigan. Si hay un obstáculo, otro tipo de feromona avisa a las demás para cambiar de ruta. Todo sin necesidad de un “comité de crisis” o una reunión interminable o de Centro de emergencias, como nos ha pasado a los humanos en el evitable desastre de pérdidas humanas en Valencia con la DANA.

Se recalca el trabajo en equipo sin egos. Otro aspecto fascinante del liderazgo de las hormigas es su capacidad para trabajar en equipo sin conflictos de interés ni egos. Mientras en las organizaciones humanas a menudo surgen luchas de poder y rivalidades, en una colonia de hormigas cada individuo sabe exactamente qué debe hacer y lo hace sin buscar reconocimiento personal.

La adaptabilidad y la resiliencia son sus sellos de identidad. Las hormigas también nos enseñan el valor de la adaptabilidad. Son capaces de reorganizar su estructura social ante cambios en el entorno, como la pérdida de una fuente de alimento o la destrucción parcial del hormiguero.

Lo que importa es el bien común. El concepto de liderazgo entre las hormigas también está ligado al sacrificio. Muchas especies tienen obreras que bloquean entradas con su propio cuerpo para proteger a la colonia o soldados que defienden el hormiguero hasta la muerte.

Este nivel de compromiso ya me gustaría verlo en muchas empresas, y no digo en la administración pública, no nace de la obediencia ciega, sino de un instinto natural de supervivencia colectiva. Las hormigas entienden, en su propio nivel, que el bienestar del grupo es más importante que el de un solo individuo.

Imagina cómo cambiaría nuestra forma de liderar si aplicáramos algunas de las estrategias de las hormigas: menos egos, más acción, mejor comunicación y un sentido de propósito compartido y sobre todo con una confianza ciega en sus compañeras, como la gran familia que son.

Las empresas podrían beneficiarse de una estructura menos jerárquica y más colaborativa. En lugar de depender de un líder carismático, podrían apostar por la autonomía y la responsabilidad compartida.

En la política, podríamos aprender de las hormigas a priorizar el bien común sobre los intereses personales. Y en nuestra vida diaria, ser más disciplinados, solidarios y resilientes podría ayudarnos a construir comunidades más fuertes.

El liderazgo de las hormigas nos demuestra que no siempre es necesario un jefe todopoderoso, o de un superhéroe, para que un sistema funcione. Con organización, comunicación efectiva y trabajo en equipo se pueden lograr grandes cosas.

Quizás la próxima vez, como me pasa a mí constantemente, que veas una columna de hormigas llevando una miga de pan te detengas a pensar en todo lo que podemos aprender de ellas, aunque sean “pequeñas”. Porque, a fin de cuentas, a veces las lecciones más valiosas son imperceptibles para nuestra visión como seres humanos, donde muchas veces lo grande, elocuente, nos hace perder el valor de las cosas “pequeñas”.

Titulars del dia

* camp requerit
Subscriu-te a la newsletter de SEGRE
tracking