Alta factura musical
El MUD 2025 empezó de la manera mejor posible. Bueno..., casi. Lo ideal hubiera sido observar una mayor entrada de público durante el concierto de apertura del festival protagonizado por el moderno cantautor Jairo Zabala, mejor conocido por su alias artístico, Depedro, a quien se le asignó como espacio musical la sala principal de la Llotja, que se llenó tan solo a la mitad. La respuesta, sin embargo, fue esas cuatrocientas y pico personas que acudieron a la llamada de este artista bien conocido de la afición local, pues sus visitas a Lleida han sido numerosas, repitiendo incluso en alguna de las ediciones anteriores de este mismo evento, y obteniendo siempre una magnífica respuesta de sus seguidores, que disfrutan y mucho de la peculiar propuesta del madrileño, fórmula que aúna a la tradicional canción de autor con ciertos toques de protesta sonoridades norte y latinoamericanas variadas, aptas para la escucha, sí, pero, como se demostró en esta última actuación, también para el baile y la diversión. Pese a no ser un artista de grandes masas, flirtea de tanto en tanto con el mainstream, habiendo acuñado, desde que se inició hace casi treinta años, con diferentes formaciones o en su actual estatus de solista, un muy notable y meritorio bagaje de álbumes, destacando colaboraciones con Amaparanoia o los norteamericanos Calexico, que le ayudaron a situarse a nivel nacional pero también en algunos países allende el Atlántico. El caso es que, en la actualidad, puede hablarse de Jairo Zabala o Depedro, como mejor prefieran, como un artista perfectamente asentado en el negocio musical con un muy buen número de fieles seguidores y, como vimos y gozamos en este último recital entre nosotros, un directo de alto voltaje sonoro, divertido y lleno de piezas, nuevas o clásicas, perfectamente asimiladas por el público. Acompañado de una banda, buenísima, desgranó su último disco, Un lugar perfecto, del año pasado, pero también clásicos de sus anteriores aportaciones, a saber, Nubes de papel, Como el viento, Hombre bueno, Panamericana, Te sigo soñando y, cómo no, su entregada versión de Llorona o la cumbia El pescador, que todo el elenco nos obsequió bajando del escenario para interpretarla entre el público de la platea, que se lo pasó en grande bailando a dos palmos de los artistas. A destacar los únicos renglones escritos fuera de guion, protagonizados junto a su tocayo Jairo Perera, Muchachito Bombo Infierno, que apareció de improviso para sumarse en un par de temas a la fiesta. En definitiva, un show de alta factura musical con un artista de raza rayando a magnífico nivel y, por todo lo visto y gozado, gran elección de los organizadores como disparo de salida.