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No cabe duda de que el Festival MUD, desde que el bueno de Toni Gorgues y su gente de Guerssen Records lo inauguraran hace un montón de años, viene constituyendo un auténtico referente en el ámbito musical del neo-folk independiente, la psicodelia contemporánea y de diversas corrientes del folklore actual nacional e internacional, habiendo programado a bandas y artistas del mundo absolutamente singulares y que, sin la sensibilidad que siempre ha demostrado este evento, seguramente no habríamos tenido jamás la oportunidad de ver y escuchar a gente tan variopinta a la vez que atractiva. Sin olvidar, tampoco, las ocasiones en que, del mismo modo, han puesto a nuestra disposición como espectadores la oportunidad de tener tan cerquita a grandes estrellones de todas las épocas como Donovan, Magna Carta, o Fairport Convention, por citar algunos ejemplos notabilísimos, amén de solistas y bandas de poco renombre inicial, quienes, con el paso del tiempo y por sus talentos respectivos, han adquirido notoriedad tras su paso por Lleida para actuar.

Así que, si me lo permiten, para no saturar esta columna de crítica musical una o dos semanas, agruparé varios conciertos en una única reseña, despachando mi opinión sobre las tres actuaciones vespertinas de la segunda jornada del festival. Como en botica, hubo de todo, y cosas que me gustaron mucho junto a cosas que me gustaron menos. Quizás por las expectativas a priori que me generé, las evoluciones en el Teatre de l’Escorxador del dúo murciano Maestro Espada me dejaron un tanto aturdido y frío con su propuesta electrónica demasiado ruidosa y de percusión excesiva y que, solo cuando la conjunción vocal de los hermanos Hernández se hizo con el espectáculo, bajando decibelios, la cosa empezó a interesarme bastante más. Tendré, sin duda, que estudiarlos con más detalle en oportunidades futuras.

A continuación, saltaron al ruedo Los Dug Dug’s, legendaria banda mexicana que practicó una sugerente amalgama de rock ácido, psicodelia, garaje y sonoridades progresivas y hard, que les puso en órbita y éxito tanto en su México natal como en los estados norteamericanos limítrofes. En la actualidad, con tres de sus miembros originales aún en activo y superados los ochenta, su factura en directo impresiona por una gran vitalidad escénica y, sobre todo, buenísimo hacer instrumental. Una auténtica gozada y el deseo de que sigan mucho tiempo más dando guitarrazos...

Y, para cerrar la jornada, el impresionante trío Mohama Saz, los auténticos “tapados” de este MUD de bastante buen nivel. Los madrileños nos regalaron un concierto muy entrenido, cuya receta son temas instrumentales y cantados, realmente hipnóticos. Esta música subyugante nos hizo volar con su fusión de jazz y folklores mediterráneos variados desde África del Norte a Turquía y el Próximo Oriente, pasando por los ritmos andaluces psicodélicos que los progresivos Smash de los años sesenta y setenta nos hicieron amar. Show magnífico que el numeroso público asistente vitoreó y bailoteó hasta la extenuación y, sin discusión, con sobresaliente de nota.

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