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Mil quinientas granjas, con más de 43 millones de aves, de las comarcas de Lleida están en alerta por el foco de gripe aviar detectado en una explotación de Arbeca que ya ha obligado a sacrificar 87.000 pavos y codornices. Las medidas de control y rigor sanitario son ahora la clave para que este brote no vaya a más y en el período que marca la normativa se pueda superar la crisis, que, por mucho que no afecte a los humanos ni a la cadena alimentaria, es evidente que provoca daños, tanto a los afectados directamente como al sector en general. El principal problema del virus de la influenza aviar, más conocido como el virus de la gripe aviar, se ha convertido en uno de los retos más importantes para la industria avícola y la sanidad animal.

Los constantes brotes que se han detectado en todo el mundo en aves salvajes afectan en gran medida a la economía de esta industria y también a la conservación de las aves salvajes. El control de estas últimas es muy complejo y, dado que pueden transmitir el virus desde buitres a palomas, pasando por perdices o codornices, las medidas para evitar sus brotes a animales de corral deben ser escrupulosamente altas y, aun así, es difícil, por no decir imposible, el riesgo cero. Lo mismo sucede con la peste porcina, uno de cuyos peligros más elevados proviene de los jabalíes, con una proliferación en los últimos años que agrava el problema y tiene también al sector porcino en alerta constante para evitar focos que podrían perjudicar notablemente la economía leridana.

La contingencia actual exige, pues, superlativa precaución en todas las granjas y la administración debe hacer un esfuerzo extra para que sea posible la convivencia de la fauna salvaje con las explotaciones ganaderas, uno de los pilares del sector primario en nuestras comarcas. Y en este mismo capítulo podemos añadir a los conejos, que, aunque no comportan riesgo de propagación de virus especialmente preocupantes, sí destrozan campos de cultivo y diezman las producciones de los agricultores leridanos, ya bastante castigados por la crisis de precios.Vivienda y turismoEl crecimiento turístico que ha experimentado el Pirineo de Lleida en los últimos años ha frenado la despoblación de muchos municipios, pero ha provocado un encarecimiento del precio de la vivienda que hace imposible para los trabajadores de este sector acceder a un piso en los momentos álgidos de la campaña, lo que dificulta encontrar personal. La problemática ya ha comportado que algunos ayuntamientos pongan coto a los pisos turísticos para frenar los precios desorbitados.

Habrá que buscar soluciones, como se hizo ya hace años con los temporeros de la fruta.

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