La red ferroviaria necesita obras, no anuncios
La red ferroviaria de Catalunya se ha visto afectada en tan solo dos días horas por sendas grandes averías en Barcelona que han causado graves alteraciones en la circulación de los trenes de Rodalies y de alta velocidad. La primera tuvo lugar el viernes a primera hora de la mañana, cuando la falta de suministro en un tramo de catenaria obligó a evacuar a 900 pasajeros por las vías cerca de la estación de Bellvitge, una incidencia que provocó retrasos en varias líneas de Rodalies durante todo el día. La segunda se registró 24 horas después en el túnel de salida de la estación de Sants, donde un tren de alta velocidad de Ouigo quedó parado en la vía también por un fallo en la catenaria, por lo que sus 403 ocupantes tuvieron que ser evacuados por las vías y las salidas de emergencia. El paso de los convoyes de alta velocidad por el corredor Barcelona-Lleida-Madrid quedó interrumpido durante dos horas y posteriormente circularon con retraso hasta la tarde. El principal problema no son estas dos averías en sí mismas, sino el hecho de que se suman a un más que extenso historial de incidencias que se acumula desde hace años, sin que se vislumbren actuaciones decididas para poner fin a esta situación. Ayer, el Govern exigió soluciones en una reunión con los responsables de Adif –ente público titular de las infraestructuras– y Renfe. No obstante, se ha llegado a un punto en el que ya no bastan promesas de futuras inversiones, sino obras inmediatas si de verdad se quiere que la ciudadanía confíe en el servicio. Porque la clave para que funcione es que cuente con un presupuesto suficiente para subsanar sus déficits, modernizarlo y asegurar su mantenimiento. La Generalitat debe poder gestionar toda la red de Rodalies, pero si no se garantiza esta premisa, su traspaso servirá de poco. La red ferroviaria es muy importante en el día a día de muchas personas, y todavía debe serlo más teniendo en cuenta que las ciudades están comenzando a aplicar restricciones al tráfico de vehículos en sus calles a través de medidas como las Zonas de Bajas Emisiones, que para ser efectivas precisan de que el transporte público sea eficiente, cosa que ahora no sucede.
Un club ejemplar
El Pons Lleida hizo ayer historia al disputar por primera vez en su historia la final de la Copa del Rey. Por desgracia, no tuvo la fortuna suficiente para llevarse el título, que ganó el Reus, pero esto no es óbice para aplaudir la trayectoria de un club ejemplar, que en los últimos años ha conquistado tres veces la segunda competición europea, para cuya Final Four se ha clasificado también esta temporada, y todo ello sin estirar más el brazo que la manga para no hipotecar su futuro.