Sant Josep preserva su pasado y mira al futuro
Las ferias son una de las claves para la activación económica y proyección de una ciudad, una comarca o un sector; una herramienta fundamental para la prosperidad y un escaparate para la promoción de las empresas. Pero también son un foro indiscutible para el conocimiento y la innovación, con una apuesta rotunda hacia las nuevas tecnologías y las tendencias más vanguardistas volcadas en los distintos sectores que componen la actividad. Entre los valores que aportan las ferias a los profesionales y a las empresas destaca su importante papel como generador de debate de la realidad e intercambiador de ideas para el futuro. Un foro de cooperación e inspiración, así como un escenario para mejorar el posicionamiento y la imagen. Las ferias son, en definitiva, un importante apoyo al desarrollo comercial y un extraordinario instrumento de proyección. Todas estas cualidades y objetivos los cumple la Fira de Sant Josep de Mollerussa, que cumple 152 años liderando la exposición de maquinaria agrícola en Catalunya. Es evidente que su situación, justo en el corazón de las tierras regadas por el Canal d’Urgell, sus buenas comunicaciones por tren y carretera y el progreso que experimentó la capital del Pla en el siglo XX han contribuido a su longevidad, sin perder ni un ápice del espíritu emprendedor e innovador que la ha catapultado en todos estos años. Pero los tiempos cambian y el potencial agrario y ganadero de Lleida requiere de reciclajes, mejoras y ahorro en el regadío, nuevos cultivos, recambios energéticos y un sinfín de mudanzas acorde con la realidad que demanda el mercado y que, a su vez, haga compatible la pervivencia de las explotaciones familiares agrarias y empresas agroalimentarias que han comportado el progreso del llano de Lleida a lo largo de todo el siglo veinte. Y Sant Josep ha de ser esta guía para el sector agrícola y ganadero de Lleida, que bajo ningún concepto puede ni debe permitirse perder este liderazgo. Por ello, al igual que ha anunciado Lleida capital, el sector profesional ha de ir ganando terreno en las jornadas de debate, que también hace ya 45 años organiza el comité del certamen del Pla. Pero a diferencia de la capital del Segrià, que dividirá Sant Miquel en dos certámenes, uno más lúdico y otro profesional, Mollerussa puede mantener un solo certamen en este Sant Josep, tan simbólico para sus habitantes y comarca, para completar la tradicional maquinaria agrícola y escaparate del campo, con la potenciación de todos aquellos sectores emergentes que configuran nuestra realidad. Y este amplio abanico de posibilidades van desde la gastronomía, por supuesto al motor (que ya hace años es primordial), las energías alternativas y verdes, la tecnología o las nuevas profesiones. Mollerussa se ha caracterizado por ser siempre puntera en innovación y Sant Josep tiene su rentabilidad y proyección asegurada.