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La Audiencia de Lleida ha ratificado la absolución de la doctora del hospital Arnau de Vilanova que fue juzgada el año pasado por hacer cuatro transfusiones de sangre a un paciente testigo de Jehová el día 21 de julio del 2016. El tribunal desestima el recurso presentado por la acusación y confirma en su totalidad la sentencia del juzgado de lo Penal 2 de Lleida. Cabe recordar que el denunciante, que ejerce la acusación particular, la llevó a juicio al considerar que la médica, que entonces era jefa de Urgencias, era autora de los delitos de coacciones, contra la integridad moral y lesiones, solicitando que fuera condenada a un año y tres meses de prisión, a dos años de inhabilitación y a que le indemnizara con 10.000 euros por los daños morales causados. La Fiscalía, la defensa, que ha ejercido el letrado Carles López, del Despatx Simeó Miquel, y el Institut Català de la Salut, se opusieron al recurso. Sobre este caso, es muy importante resaltar que el paciente se negó a firmar el rechazo de la transfusión. Y en esta negativa está la clave de la cuestión. Está claro que los enfermos tienen todo el derecho, moral y legal, a decidir qué tratamientos quieren y cuáles no para incidir sobre su salud. Y en este apartado podríamos incluir el derecho a una muerte digna (eutanasia), no ser reanimados en determinadas situaciones y otras prerrogativas de los enfermos que contempla el registro de voluntades anticipadas. Por tanto, si por los motivos que fuere, una persona mayor de edad se niega a recibir transfusiones de sangre, tratamientos contra el cáncer, de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o de cualquier otra dolencia, solo a los implicados corresponde esta decisión, los médicos deben respetarlo y solo un juez puede dictaminar lo contrario. Ahora bien, si no existe este deseo, expresado voluntariamente y firmado como marcan los protocolos, los sanitarios tienen la sagrada obligación de intentar salvarles la vida. Y en el caso que nos ocupa, no existió voluntad expresa y rubricada de este testigo de Jehová para negar el tratamiento y, por tanto, la doctora hizo lo que correspondía, inyectarle sangre y procurar curarle.

Pere Lluís Font

El filósofo Pere Lluís Font (Pujalt, Pallars Sobirà, 1934) es el ganador del 57.º Premi d’Honor de les Lletres Catalanes. Este teólogo y traductor pallarés ha sido galardonado por Òmnium por su contribución en el campo de la filosofía en lengua catalana y por haber sido editor y “potenciador” de esta rama del conocimiento. En el terreno académico ha contribuido a la enseñanza filosófica en catalán a las nuevas generaciones. Además de ser un pensador humanista comprometido, cívico y activo. Un reconocimiento más que merecido.

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