Aprender sin importar la edad
En los tiempos que vivimos jubilación no es en absoluto sinónimo de decrepitud ni de apatía o inactividad, sino todo lo contrario. Cada vez hay más mayores activos que dedican el tiempo libre del que, en esta etapa vital, disfrutan con más holgura a las más variadas actividades que habían tenido aparcadas o relegadas en la época en la que las ocupaciones laborales tenían destacado protagonismo. Uno de los ejemplos de esta vitalidad y las ganas de aprender lo encontramos en las Aulas de Extensión Universitaria (AEU), que se están implementando por las diferentes comarcas de Lleida de una forma imparable. Esta iniciativa, en el caso de Ponent, inició sus actividades en el curso 1981/82, bajo la tutela académica de los centros universitarios que entonces dependían de la Universitat de Barcelona (Estudi General de Lleida). En febrero de 1989 se constituyó la asociación, y el 10 de junio de 1991 se firmó un primer convenio de colaboración entre la entidad, la Agrupació de Formació Permanent de les Aules de la Gent Gran de Catalunya (Afopa) y el Estudi General de Lleida, según la información que consta en la UdL. Con el paso de los años, como decíamos, las Aulas han supuesto un auténtico revulsivo para los mayores, ganando cada vez más protagonismo y, en la actualidad, ya son 33 las implantadas en la demarcación tras sumarse recientemente las de Alpicat, Torà y La Pobla de Segur, con más de 7.500 inscritos en conjunto. Un caso curioso es el de Torà, donde la entidad cuenta con 109 alumnos, lo que supone el diez por ciento de su población. También la AEU de Alpicat ha supuesto un auténtico revulsivo puesto que, en solo tres semanas, llegó a los 170 inscritos. El grueso de las actividades de las que disfrutan se centra en conferencias de las más variadas temáticas, y también tienen espacio destacado en su programación los conciertos, salidas culturales e incluso cursos de idiomas. Ofrecen, pues, un abanico de propuestas de lo más variado con un objetivo claro: seguir aprendiendo sin tener en cuenta la edad.
Tavascan, ¿punto y final?
La estación de esquí de Tavascan, la única municipal catalana, ha acabado la temporada y quizá ha cerrado sus pistas para siempre, puesto que el ayuntamiento de Lladorre, al que pertenece, no puede hacer frente a los gastos de mantenimiento. Tras 28 años en activo, este motor económico del municipio está ahora pendiente de que Ferrocarrils de la Generalitat asuma su gestión, algo a lo que FGC ha mostrado su predisposición. Es necesario buscar soluciones para que actividades que, además de atraer turismo, aportan puestos de trabajo se mantengan e incluso se mejoren, especialmente en aquellas zonas en las que la despoblación es más que una amenaza.