El traslado de la cárcel es ya ineludible
El Govern de la Generalitat ha iniciado los trabajos para estudiar el traslado de la prisión de Lleida. Esta decisión, avanzada a SEGRE por el conseller de Justicia, Ramon Espadaler, representa un paso adelante después de que el anterior Executiu anunciara que analizaba si era mejor trasladarla o renovarla integralmente, sin que llegara a definirse por ninguna de las dos opciones. Tanto los vecinos de Ciutat Jardí como el ayuntamiento ya hace tiempo que solicitan que el Centre Penitenciari Ponent esté fuera de la trama urbana. Esta cárcel nació con el nombre de Lleida en 1954, cuando estaba rodeada de campos, y se amplió con el recinto de Lleida 2 en 1984, cuando el desarrollo de Ciutat Jardí se encontraba en una fase muy inicial. En cambio, ahora se encuentra en medio de viviendas. Y si la ubicación por sí sola ya constituye un buen motivo para plantear la necesidad de construir otra nueva que pueda sustituirla, esto se convierte en una necesidad acuciante si se tiene en cuenta el deterioro de las instalaciones. Hay celdas, despachos y equipamientos que presentan un estado deplorable y carece de elementos básicos en centros penitenciarios modernos, ya que las puertas de las celdas no son automáticas y deben abrirse manualmente, los internos deben compartir ducha y no todos cuentan con un timbre en su celda. Subsanar todas las deficiencias y hacer que esta prisión esté adaptada a las necesidades actuales comporta una gran inversión que no tiene sentido llevar a cabo en un emplazamiento que también ha quedado obsoleto. Así pues, es hora de abordar la búsqueda de una nueva ubicación en base a diversos criterios, entre los que deben primar la seguridad y la facilidad de acceso, pero también el de facilitar la participación de los vecinos, tanto de la capital como de los municipios próximos, para intentar conseguir el máximo consenso posible. Y aunque pueda haber gente a la que no le guste tener más o menos cerca un equipamiento como este, hay que partir de la base de que es necesario y que, además, genera riqueza y empleo y puede permitir que funcionarios de prisiones de Lleida que ahora trabajan fuera puedan volver a casa.
Más vale prevenir
El programa de detección precoz del cáncer de colon y recto que puso en marcha Salud para hombres y mujeres de entre 50 y 69 años de edad ha cumplido tres lustros habiendo detectado 6.359 casos, la mayoría en una fase inicial, lo que facilita la curación. Esta iniciativa consiste en una prueba para la detección de sangre oculta en las heces, de carácter voluntario, cada dos años. La participación no llega al 50%, por lo que no está de más recordar que este es un buen sistema para evitar muertes por cáncer.