La ruta en moto por el Pirineo de Lleida que combina carreteras espectaculares y patrimonio románico
Un itinerario exigente que conecta cinco comarcas a lo largo de 170 km

Prullans, punto de partida de la ruta.
El Pirineo de Lleida ofrece a los motoristas una ruta excepcional de 170 kilómetros que atraviesa cinco comarcas pirenaicas, combinando algunas de las mejores carreteras para el moturismo internacional con el legado románico de la Vall de Boí, reconocido como Patrimonio de la Humanidad. Esta es una de las rutas sugeridas por el proyecto Moturisme Ara Lleida, impulsado por el Patronato de Turismo de la Diputación de Lleida, que promociona de manera específica el turismo entre el colectivo de aficionados a viajar en moto, ofreciendo rutas y servicios especializados que mejoran significativamente la experiencia del viajero sobre dos ruedas. Este itinerario en concreto, que recorre la provincia de este a oeste en su tramo más transpirenaico, permite disfrutar de la esencia del Pirineo leridano en una sola jornada, complementando la conducción con visitas culturales de primer orden y paisajes espectaculares.
La ruta, exigente pero gratificante, se inicia en Prullans, a un pequeño pueblo de 200 habitantes a la Baixa Cerdanya, y finaliza en la Vall de Boí, en la Alta Ribagorça, atravesando territorios de gran valor paisajístico y cultural. Durante el recorrido, los motoristas pueden disfrutar de carreteras sinuosas de excelente firme, miradores panorámicos y paradas estratégicas en núcleos históricos como La Seu de Urgell, Sort, Gerri de la Sal o El Pont de Suert, todos ellos con servicios adaptados al moturismo.
De Prullans a La Seu d'Urgell: el inicio del viaje
El itinerario arranca en Prullans, municipio fronterizo entre Lleida y Girona que, a pesar de su reducida dimensión, cuenta con un rico legado cultural y un excelente entorno paisajístico. Desde aquí, los motoristas toman la N-260, conocida como el Eix Pirinenc, que los acompañará durante buena parte del trayecto.
Al cabo de pocos kilómetros se encuentra Martinet, una localidad atravesada por el río Segre que acoge el Parc dels Búnquers, una propuesta para recuperar la memoria histórica, y la Casa del Riu, un espacio dedicado a mostrar la fauna y los sistemas ecofluviales. Continuando por la N-260, los motoristas pueden admirar las impresionantes vistas de las paredes rocosas de la sierra del Cadí antes de llegar a La Seu d'Urgell.
La capital del Alt Urgell, con unos 12.000 habitantes, es sede del Obispado de Urgell y antigua capital del Condado de Urgell. Entre los suyos principales atractivos destaca la catedral, la única de estilo románico que se conserva en Cataluña, y el Parc Olímpic del Segre. Su privilegiada ubicación, en la confluencia de los ríos Segre y Valira, y la proximidad con Andorra, explican en buena parte la pujanza actual de esta ciudad dentro del ámbito del Alto Pirineo y Arán.
La N-260: un paraíso para el moturismo
Desde La Seu d'Urgell, la ruta sigue por la N-260 en uno de los tramos más admirados por el moturismo catalán, estatal y europeo. A lo largo de unos 50 kilómetros de curvas, tranquilidad y paisajes extraordinarios, la carretera transcurre hasta Sort, en el Pallars Sobirà. Durante este recorrido, varios miradores y puntos de paro permiten disfrutar todavía más de este trayecto privilegiado.
El punto más elevado de la ruta se encuentra en el Coll del Cantó, a 1.720 metros de altitud, que marca la entrada al Parc Natural de l'Alt Pirineo. Desde este punto, los motoristas pueden apreciar unas vistas panorámicas espectaculares del territorio pirenaico antes de continuar el descenso hacia Sort.
Sort, pequeña capital comarcal con unos 2.300 habitantes, tiene como principal recurso la naturaleza y el río Noguera Pallaresa, que ofrece posibilidades para deportes de aventura como el rafting. La localidad también es conocida por la administración de lotería La Bruixa d'Or, que atrae visitantes de todas partes que quieren probar suerte, haciendo honor al nombre del municipio.
Del Pallars Sobirà al Pallars Jussà
Sin abandonar la N-260, la ruta continúa hacia el sur durante 28 kilómetros, atravesando numerosos túneles hasta La Pobla de Segur. Este tramo ofrece una conducción rápida y revirada pero de fácil ejecución, discurriendo paralelo en el río Noguera Pallaresa y bordeando la entrada del pantano de Sant Antoni.
A medio camino entre Sort y La Pobla de Segur se encuentra Gerri de la Sal, una villa amurallada que merece una visita. Los suyos principales atractivos son el monasterio de Santa Maria, de estilo románico del siglo XII, con un característico campanario de sillita de tres pisos, y las salinas, documentadas ya en el siglo XI, que han definido la economía y la identidad de esta población durante siglos.
Antes de llegar a La Pobla de Segur, el itinerario atraviesa el desfiladero de Collegats, una formación geológica de unos 5 kilómetros de longitud creada por el paso del río Noguera Pallaresa. Uno de los lugares más emblemáticos de este desfiladero es l'Argenteria, una formación rocosa que, según se dice, inspiró a Antoni Gaudí para diseñar la fachada del edificio de la Pedrera en Barcelona.
De la Pobla de Segur a El Pont de Suert
En la Pobla de Segur, ya en el Pallars Jussà, los motoristas pueden hacer una pausa para descansar y recuperar fuerzas. Este municipio ofrece varios puntos de interés, como la Casa Mauri, un edificio de estilo modernista, y el Espai Raier, un museo dedicado a los raiers, hombres que transportaban la madera río abajo y que forman parte esencial del patrimonio cultural y la memoria colectiva de esta zona pirenaica.
Desde La Pobla, la ruta continúa por la N-260, que atraviesa el núcleo urbano y, después de cruzar el río Flamisell, sigue la orilla derecha de este río aguas arriba hacia Senterada y El Pont de Suert. Como alternativa, los motoristas pueden desviarse por la L-503 para explorar la Vall Fosca y disfrutar de sus paisajes y lagos, que constituyen una de las puertas de entrada al Parc Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.
Siguiendo por|para la N-260, la ruta ofrece nuevamente un tramo de bonitas curvas y buen asfalto que lleva|trae por el cuello|garganta de la Cruz de Perves (1.350 metros) hasta el Pont de Suert, situado a unos 35 kilómetros de la Pobla de Segur. Este puerto de montaña representa otro de los puntos álgidos del recorrido por sus vistas y el placer de conducción que ofrece.
El Pont de Suert y la Vall de Boí: joyas de la Alta Ribagorça
El Pont de Suert, capital de la Alta Ribagorça con aproximadamente 2.300 habitantes, se encuentra próximo al pantano de Escales, alimentado por la Noguera Ribagorçana. Esta pequeña población, con un encanto natural innegable y una considerable oferta turística, constituye el último punto antes de abandonar la N-260 para adentrarse hacia uno de los territorios más bellos y admirados del Pirineo leridano y catalán: la Vall de Boí.
Desde El Pont de Suert, tomando la carretera L-500 en dirección norte, los motoristas llegan a la Vall de Boí después de unos 30 kilómetros. Este valle, famosa por su conjunto románico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es también una de las puertas de entrada al Parc Nacional d'Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.
La carretera que atraviesa el valle, con un entorno paisajístico excepcional, permite acceder a los diferentes pueblos que acogen las ocho iglesias y una ermita románicas que conforman el conjunto patrimonial. Entre estas, destacan especialmente Sant Climent y Santa Maria de Taüll, auténticos referentes del arte románico catalán.
El románico pirenaico: un tesoro arquitectónico
El conjunto románico de la Vall de Boí constituye uno de los principales atractivos culturales de esta ruta. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el año 2000, este conjunto incluye las iglesias de Sant Climent y Santa Maria de Taüll, Sant Joan de Boí, Santa Eulàlia d'Erill la Vall, Sant Feliu de Barruera, la Nativitat de Durro, Santa Maria de Cardet, la Assumpció de Cóll y la ermita de Sant Quirc de Durro.
Estos templos, construidos entre los siglos XI y XII, son excepcionales por su unidad de estilo arquitectónico, con esbeltísimos campanarios de torre que se han convertido en símbolos identitarios del paisaje pirenaico. Además, algunas de estas iglesias conservaban conjuntos de pinturas murales románicas de extraordinario valor artístico, muchas de las cuales se encuentran actualmente en el Museu Nacional d'Art de Catalunya, aunque se pueden admirar reproducciones fidedignas in situ.
¿Cuáles son las mejores épocas para realizar esta ruta en moto?
La primavera avanzada y el otoño temprano son las temporadas ideales para disfrutar de esta ruta. Entre mayo y junio, o septiembre y octubre, las temperaturas son más suaves y el tráfico menos intenso que durante el verano. Hay que tener en cuenta que en invierno muchos de los puertos de montaña pueden estar cerrados por nieve, y en verano el turismo masivo puede reducir el placer de conducción en algunos tramos.