Sònia Guerra, presidenta del ICD y secretaria general de igualdad y feminismo: «Hemos avanzado en conciencia social»

«Hemos avanzado en conciencia social» - AMADO FORROLLA
¿Cuál es principal objetivo de esta legislatura en cuanto a igualdad?
Si tuviera que escoger solo uno, sería acabar con la violencia machista, que es el instrumento que tiene el sistema patriarcal para continuar con la opresión que sufre la mitad de la humanidad.
¿A qué nivel de igualdad se encuentra nuestra sociedad?
Podemos fijarnos en que el índice de igualdad a escala internacional es alto, se sitúa en un 76,7%. Hemos subido una décima con respecto al año pasado y esto nos muestra lo lento que es el avance y el camino que todavía nos queda por recorrer.
¿Se percibe cierta desaceleración en los avances?
Hemos ido dando pasos y ahora estamos consolidando políticas de igualdad. Sin embargo, es cierto que el trabajo está siendo gravemente amenazado por la proliferación de fuerzas de extrema derecha. Se está “derechizando” la derecha, tanto a nivel español como a nivel catalán. Los primeros indicadores son el cuestionamiento y ridiculización del feminismo, y la negación de la violencia machista (un hecho real que las mujeres sufrimos tanto en espacios públicos como en el hogar). Es un peligro que la extrema derecha cuestione que las mujeres tengamos derecho a los derechos humanos.
¿Qué se necesita para combatirlo?
Pienso que tenemos que hacer mucha pedagogía, volver a reivindicar la cuestión más fundamental del feminismo: la igualdad, que mujeres y hombres tengamos los mismos derechos, como cobrar igual por hacer el mismo trabajo, compartir las tareas del hogar y la conciliación laboral, vivir una vida libre de violencia machista, ... Al fin y al cabo, conseguir los derechos básicos para vivir en paz.
¿Las reividicaciones de este 8-M son las mismas que hace 10 años?
La agenda es similar porque todavía no hemos conseguido la igualdad efectiva. Pese a ello, hemos avanzado en conciencia social y en legislación en cuanto a violencia machista (antes se hablaba de violencia doméstica, que es el marco conceptual al que nos quiere devolver la extrema derecha) o la brecha salarial, si bien sigue existiendo.
¿Las redes sociales pueden tergiversar la manera ver el feminismo de los más jóvenes?
Totalmente. Me preocupa mucho el uso de las pantallas en adolescentes y preadolescentes, es peligroso permitir que tengan acceso a internet sin controlar qué productos consumen. En las redes sociales están muy presentes, no solo la extrema derecha y el fascismo, sino también la cultura del porno, que está muy vinculada a la instrumentalización y cosificación de las mujeres y la violencia machista.
¿Gisèle Pelicot ha conseguido que la vergüenza cambie de bando?
Gisèle Pelicot ha sido una mujer muy valiente y su caso demuestra que cualquier hombre puede ejercer violencia sobre una mujer y que el consentimiento femenino nunca se ha tenido en cuenta. El machismo provoca que, incluso cuando las mujeres somos las víctimas de violencia, seamos las que sufrimos la vergüenza de denunciarlo, entre otras cosas, porque el sistema no suele acompañar a las mujeres que denuncian.
¿Se ha encontrado usted alguna vez con una situación de discriminación por razón de género?
Cualquier mujer en algún momento de su vida se ha sentido discriminada por el simple hecho de serlo. Muchas veces decimos que “lo personal es político”, pero a mí me gusta decir que no es individual, que es estructural. Es cuando compartes experiencias, aunque se trate de micromachismos, que te das cuenta de que hay más compañeras que también lo han sufrido.
¿Puede poner un ejemplo?
Cuando acepté entrar en las listas al Congreso de los Diputados, fui muy cuestionada por gente de mi entorno familiar y social porque pasaría la mitad de la semana fuera teniendo en casa a dos hijos pequeños. Seguramente, si mi pareja (un hombre) hubiese estado en mi lugar, nadie le hubiera recriminado lo mismo a él.
‘Todos deberíamos tener 2 h para uno mismo y nosotras no las tenemos’
Cabo Melé y agente Martínez, Guardia Urbana de Lleida: «Cada vez hay más mujeres y estamos abriendo camino»

Caporal Melé i agent Martínez, Guàrdia Urbana de Lleida
En la Guardia Urbana de Lleida hay 248 agentes, de los que 213 son hombres y 35 mujeres (algunas se incorporarán en junio). Tres de ellas son cabos y hablamos con una, la cabo Melé, una veterana con 22 años como policía que antes ya estuvo en los Mossos d’Esquadra. Forma parte de la sección motorista de la Policía Local y explica que, desde niña, tenía clara cuál era su vocación. Entró en la academia con 21 años y aprobó a la primera. “Por parte de los compañeros, nunca he notado ninguna diferencia... A lo mejor conductas más protectoras, pero se habla y ya está”, señala. Por parte de la sociedad ya es diferente. “Personas que no quieren hablar contigo y prefieren hablar con un agente o gente que se sorprende al ver a dos mujeres patrullando...”, cuenta. Son situaciones que también ha vivido la agente Martínez, que se incorporó hace un año y medio a la Urbana donde, dice, ha encontrado una vocación que no sabía que tenía tan fuerte. “Me encanta mi trabajo”, enfatiza. “No te imaginas lo que te llena aprobar una oposición que querías tanto”, añade. Asegura que a veces sí ha notado reticencias por parte de la sociedad, como sentirse observadas al ir dos mujeres juntas de patrulla. “Aunque también me he encontrado algunas personas que me animan”, cuenta.
Ambas comparten que la mujer da “una visión diferente” en las actuaciones y que esta se complementa con la de sus compañeros hombres. “Juntos hacemos el 100%”, destacan. Ante una mayor presencia de las mujeres en los cuerpos de seguridad, también en la Guardia Urbana, señalan que todavía queda por hacer para que esta presencia equitativa llegue a los mandos de responsabilidad y aseguran que todo es cuestión de voluntad. “Con una buena red de apoyo, actitud y motivación, todo el mundo puede hacerlo”, defiende la agente Martínez. Para Melé, es vital seguir “rompiendo patrones” para lograr que haya más mujeres en puestos de responsabilidad en los cuerpos policiales. “Si ellos pueden hacerlo, ¿por qué nosotras no?”, se pregunta. Al respecto, valoran como positivo que también dentro del cuerpo cada vez hay menos mujeres encasilladas en puestos administrativos, lo que hace que sean más visibiles también para la ciudadanía.
“Nosotras estamos abriendo el camino para las que vengan, nada nos impide no hacerlo si se quiere”, defienden. Sobre la conciación familiar y laboral, aseguran que es posible en la Guardia Urbana y se muestran contentas. Ambas madres, explican que en algún momento han tenido que aguantar comentarios “que seguro que a nuestros maridos no se los harían”. En cuanto a la necesidad de seguir avanzando para la plena equidad, valoran las campañas que se han lanzado para atraer a más mujeres a los cuerpos policiales, pero resaltan que esto debería darse también en aquellos sectores de la sociedad que están más feminizados, como la enfermería. “Hay que trabajar para que todo vaya a la par en todos los ámbitos”, defienden. Las dos animan a las jóvenes a luchar por lo que quieren y romper los techos de cristal.
Ana Calvo, ginecóloga del Arnau de Vilanova: «Ahora tenemos más derechos y somos un referente para las más jóvenes»

«Ara tenim més drets i som un referent per a les més joves» - ICS
Lleva más de 20 años en el servicio de Ginegología del hospital Arnau de Vilanova de Lleida, ¿cree que han cambiado las cosas en este tiempo?
Cuando empezamos éramos menos mujeres, aunque el servicio también era más pequeño, pero la mayoría de los ginecólogos eran hombres. Ahora eso ha cambiado por completo ya que representamos el 80%, con puestos de responsabilidad. De hecho, nuestra responsable es una mujer. Esto es algo que ha pasado en general en todo el ámbito que compete a la medicina.
¿Era más difícil por ser mujer?
No, lo que no había tantos derechos hace 20 años. Tengo dos hijos y la baja la cogías justo antes de parir. En el caso de la primer parto, por ejemplo, volví a trabajar a las 6 semanas, porque querías aprovechar cualquier oportunidad. Tampoco había permisos de lactancia ni de cuidados como ahora. Han cambiado los derechos que tenemos.
¿Y se puede hacer más?
Siempre hay cosas por hacer. Para mí, que llevo tantos años, la evolución ha sido positiva. Yo creo que en medicina tenemos el mismo acceso que los hombres y esto nos hace ser un referente para las más jóvenes.
¿Qué cambiaría?
En mi opinión, cambiaría algo que afecta tanto a mujeres como a hombres, y es trabajar aún más para mejorar la conciliación entre la vida laboral y la familiar, con las guardias, los turnos que tenemos... es más complicado.
En su trayectoria profesional, ¿se ha encontrado alguna vez con reticencias de pacientes por ser mujer?
En nuestro departamento trabajamos con mujeres, así que no, ellas normalmente prefieren a una ginecóloga, aunque tampoco he visto que les pase a los hombres.
Rosa M. Gil Iranzo, profesora de la UdL: «Debemos dar este contexto humano para atraer a más chicas a la tecnología»

«Hem d’oferir aquest context humà per atreure més noies a la tecnologia»
“Cuando empecé a estudiar Fisica, había muy pocas mujeres y en el doctorado de Informática pasaba lo mismo”, explica Rosa Maria Gil, coordinadora del Grado en Diseño Digital y Tecnologías Creativas, un grado innovador que en el campo de la informática que cuenta con equidad entre chicos y chicas. Gil tiene claro que “las mujeres aportan la sensibilidad para afrontar los problemas de las personas, por preocuparse por quién utilizará esa tecnología y para qué”. Un reclamo que utilizan para atraer a más mujeres a este tipo de carreras. “Une el arte y el diseño con la tecnología y la programación y ha sido el boom”, destaca, y considera que “debemos dar este contexto más humano y cercano a las personas para que las chicas se sientan atraídas”.
Experta en Inteligencia Artificial e investigadora de los patrones oscuros en los videojuegos, explica que estos se programan para que “enganchen” y que estos elementos más atractivos tienen un alto contenido de violencia. “En el caso de los niños y niñas, que todavía no han madurado, no tienen las herramientas suficientes para gestionar el ahora paro”, señala. Sobre lA, remarca que “lo primero que debemos aceptar es que no se puede frenar y después tenemos que ser conscientes de qué herramientas tenemos y hasta dónde llegar, por lo que es necesario legislar pero también educar desde pequeños”. Gil af irma que queda mucho por hacer y asegura que “me preocupa y mucho que los jóvenes, con los discursos cada vez más a la derecha, se sientan atacados, con todo lo que hemos tenido que luchar por nuestros derechos y que se nos dé visibilidad y ellos lo ven como una amenaza. Creo que es porque no les está llegando bien el mensaje”.