El pueblo de Lleida con un santuario que recuerda al Escorial y un portalada barroca única en Cataluña
Un santuario emblemático, paisajes rurales y patrimonio histórico hacen de este municipio un lugar ideal para el turismo cultural y natural

Imagen del santuario de Sant Ramon Nonat.
Sant Ramon, un municipio situado en el corazón de la Segarra, ofrece una combinación perfecta de historia, patrimonio religioso y paisajes naturales. A pesar de su tamaño reducido, este pueblo destaca por su impresionante Santuari de Sant Ramon Nonat, así como por varias rutas y espacios naturales que invitan a perderse entre campos de cereal y construcciones de piedra seca.
Un santuario con siglos de historia
El elemento más emblemático del municipio es, sin duda, el Santuari de Sant Ramon Nonat, un conjunto arquitectónico de estilo barroco y neoclásico que incluye una iglesia, un claustro y un antiguo convento mercedario. Construido entre los siglos XVII y XVIII, el templo se erigió en honor a Sant Ramon Nonat, un fraile de la orden de la Mercè que, según la leyenda, nació de manera milagrosa después de la muerte de su madre. La planta cuadrangular así como sus dimensiones ha hecho que algunos lo denominen "el escorial de la Segarra".
El santuario cuenta con una majestuosa portalada barroca, única en Cataluña, con cuatro columnas salomónicas separadas de la pared, así como un impresionante altar mayor neobarroco presidido por una imagen del santo. Uno de los rituales más tradicionales del lugar es el Camí dels Tres Tombs, donde los fieles dan tres vueltas en torno al mausoleo de Sant Ramon dentro de la iglesia para pedir protección o milagros.
Cada año, el 31 de agosto, el pueblo celebra la Festa dels Tres Tombs, en honor a su patrón, con una gran afluencia de visitantes y actividades religiosas y culturales.
Un claustro lleno de encanto y un paisaje singular
Otro espacio destacado del conjunto religioso es el claustro neoclásico, construido a finales del siglo XVIII. Con dos plantas y una serie de columnas de grandes dimensiones, este espacio ofrece un ambiente de calma y recogimiento. En el centro, se encuentra una antigua cisterna de piedra, un elemento arquitectónico típico de la zona, que antiguamente servía para recoger agua de lluvia.
Más allá del santuario, el entorno de Sant Ramon es ideal para los amantes del senderismo y la naturaleza. Sus rutas transcurren por campos de cereales y pequeñas zonas boscosas, donde se pueden encontrar numerosas construcciones de piedra seca, como márgenes, cabañas de pastor y aljibes, testigos de la arquitectura tradicional de la Segarra.
Descubriendo los núcleos vecinos
A poca distancia de Sant Ramon hay pequeños pueblos llenos de encanto que vale la pena visitar. Portell, por ejemplo, conserva la pequeña capilla de Sant Nicolau de la Manresana, lugar donde, según la tradición, fue enterrado Sant Ramon Nonat. También destaca Mont-ros, un núcleo medieval con casas de piedra y buenas vistas panorámicas de la comarca, y Sant Antolí i Vilanova, con una iglesia románica del siglo XI.
Con una combinación de historia, espiritualidad y naturaleza, Sant Ramon se consolida como un destino atractivo para los que quieren disfrutar del turismo rural y descubrir los rincones más auténticos de la Segarra.
¿Cómo llegar desde Lleida?
Para los visitantes que quieran llegar desde Lleida, la mejor opción es el vehículo privado, ya que permite un trayecto rápido y directo de unos 45 minutos. El recorrido más recomendado pasa por la autovía A-2, una vía rápida que conecta Lleida con Barcelona. Los conductores tienen que seguir esta ruta hasta la salida 520, que da acceso a Tàrrega, Guissona y Agramunt. Una vez en Tàrrega, hay que continuar por la C-14 hasta Cervera. Desde esta localidad, sólo queda coger la carretera LV-3321, que en pocos kilómetros conduce directamente a Sant Ramon.