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Ni baby-boom ni caída total de la natalidad: la pandemia apenas influyó en los nacimientos

La llegada de la COVID-19 apenas modificó la tendencia de nacimientos en España

Imagen de archivo de un bebé recién nacido.

Imagen de archivo de un bebé recién nacido.EFE/ Kiko Huesca

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Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que la pandemia de COVID-19 apenas modificó la tendencia de nacimientos en España, desmintiendo tanto la hipótesis del baby-boom como la de un desplome prolongado en la natalidad. El análisis de la estadística mensual demuestra que la caída en los nacimientos solo duró aproximadamente cuatro meses, manteniéndose después dentro del declive estructural que ya experimentaba la natalidad española desde hace años.

La lógica popular que sugería que el confinamiento provocaría un aumento en los nacimientos, similar a los registrados tras los famosos apagones de Nueva York o Barcelona, quedó desmentida por las cifras oficiales. Lo que sí se observa en los datos es una disminución transitoria que alcanzó su punto más crítico exactamente nueve meses después de la declaración del primer estado de alarma, que comenzó el 16 de marzo de 2020.

El impacto temporal en los nacimientos tras el confinamiento

El momento más significativo en la caída de nacimientos se produjo en diciembre de 2020, cuando vinieron al mundo 23.490 niños y niñas, correspondientes a concepciones de marzo de 2020, lo que representó una media diaria de 758 nacimientos. Esta cifra supuso un descenso del 19,89% respecto al mismo mes del año anterior. El declive continuó en enero de 2021, con 23.902 nacimientos (771 diarios), que representó una caída aún mayor: un 21,44% menos que en enero de 2020.

Cabe destacar que este descenso había comenzado ya en noviembre de 2020, con 26.765 bebés nacidos (892 diarios), un 10,03% menos que el año anterior. Estos niños fueron concebidos en febrero de 2020, cuando apenas se confirmaban los primeros casos de coronavirus en territorio español y se suspendía el Mobile World Congress de Barcelona para evitar la propagación del virus.

La tendencia a la baja se extendió hasta febrero de 2021, aunque con menor intensidad, registrándose 24.413 nacimientos (872 diarios), lo que supuso un 6,16% menos que en febrero de 2020 y un 11,10% menos que en el mismo mes de 2019.

Rápida recuperación y retorno a la tendencia habitual

Lo más destacable de este fenómeno es la rapidez con que se normalizaron las cifras. Para marzo de 2021, coincidiendo con el primer aniversario del estado de alarma, ya se registraron 29.020 alumbramientos (936 diarios), situándose apenas un 1,58% por debajo de las cifras de marzo de 2019, un porcentaje comparable e incluso menor a los descensos que viene experimentando España durante años.

A partir de ese momento, las variaciones anuales en el número de nacimientos se moderaron e incluso hubo meses con cifras positivas. En abril de 2021 se registró un incremento del 0,22% respecto al mismo mes de 2020, y en julio un aumento del 1,60%. Septiembre de 2021 marcó otro hito al superarse nuevamente los mil nacimientos diarios, aunque esta cifra no ha vuelto a alcanzarse desde entonces.

Es interesante observar cómo el pico negativo de finales de 2020 y principios de 2021 se compensó con otro positivo casi equivalente doce meses después. En noviembre de 2021 se produjo un incremento anual del 6,28%, en diciembre del 21,64%, en enero de 2022 del 15,99% y en febrero del 2,18%, confirmando la naturaleza cíclica y transitoria del impacto.

Estudios especializados sobre el fenómeno demográfico

La preocupación por el efecto de la pandemia en la natalidad española surgió casi desde el inicio de la crisis sanitaria y ha sido objeto de diversos estudios. El centro de análisis de las cajas de ahorros, Funcas, publicó en 2021 un informe donde señalaba que la pandemia había afectado a la fecundidad, "agravando una tendencia a la baja ya estructural".

Este mismo informe destacaba que "contra lo que muchos especulaban precipitadamente, no se ha producido una recuperación de la natalidad debida al aumento del tiempo compartido por las parejas durante el confinamiento, sino todo lo contrario". Los expertos explicaban que "ha prevalecido el peso asfixiante de un futuro incierto sobre las decisiones de maternidad, desplomando una fecundidad ya muy baja".

El Barómetro de la Familia elaborado por The Family Watch, basado en 600 encuestas realizadas en diciembre de 2021, ya detectó en enero de 2022 un repunte en el deseo de tener hijos. El porcentaje de hogares que contemplaban ser padres en un horizonte de cinco años pasó del 26% en 2021 al 46% un año después, mostrando una recuperación en las expectativas familiares.

La tasa de natalidad más baja de la historia española

A finales de 2022, el Informe de coyuntura demográfica del Observatorio Demográfico CEU concluyó que, tras el "pánico" inicial de la pandemia, "las parejas siguieron engendrando niños a tasas muy similares a las previas a la pandemia". Sin embargo, el mismo informe afirmaba que el confinamiento y las medidas restrictivas provocaron, aunque solo fuera temporalmente, "la tasa de nacimientos más baja en España en siglos y, posiblemente, la más baja en toda la historia de nuestro país".

Alejandro Macarrón, coordinador del Observatorio, recordaba entonces que al inicio del confinamiento se popularizó lo que él denominó la "hipótesis-chascarrillo de que a los nueve meses habría un 'baby boom'". Una predicción que, como han demostrado los datos posteriores, nunca llegó a materializarse.

¿Por qué no se produjo un baby-boom durante la pandemia?

La ausencia del aumento de nacimientos tras el confinamiento puede explicarse por diversos factores. La incertidumbre económica y sanitaria generada por la pandemia probablemente influyó en las decisiones reproductivas de muchas parejas, que optaron por postergar la maternidad/paternidad en un contexto de crisis. Además, el estrés y la ansiedad provocados por la situación sanitaria no crearon precisamente el ambiente más propicio para planificar una ampliación familiar.

Por otra parte, las dificultades para acceder a servicios de reproducción asistida durante los meses más duros de la pandemia también pudieron contribuir al descenso temporal en la natalidad, afectando especialmente a aquellas parejas que ya estaban en proceso de búsqueda de embarazo mediante estos métodos.

El contexto de la natalidad en España antes y después de la COVID-19

España ya venía experimentando una tendencia decreciente en su tasa de natalidad mucho antes de la pandemia. Factores como el retraso en la edad de la primera maternidad, las dificultades económicas para formar una familia, la precariedad laboral y los cambios en los modelos familiares habían provocado que el país registrara una de las tasas de fecundidad más bajas de Europa, con apenas 1,23 hijos por mujer en 2019, muy lejos del 2,1 necesario para garantizar el reemplazo generacional.

La COVID-19 simplemente acentuó temporalmente este problema estructural, que continúa siendo uno de los principales retos demográficos para el futuro de España. Las políticas de conciliación familiar, apoyo a la maternidad y estabilidad laboral se presentan como fundamentales para revertir esta tendencia a largo plazo, más allá de fenómenos coyunturales como la pandemia.

En definitiva, el análisis de los datos de natalidad durante y después de la pandemia demuestra que, si bien hubo un impacto negativo inicial, este fue mucho más limitado en el tiempo y menos dramático de lo que algunos vaticinaban, confirmando la resistencia de las tendencias demográficas de fondo frente a eventos disruptivos como la crisis sanitaria mundial.

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