Cuál es la semilla rica en calcio que fortalece los huesos pero es poco consumida
Esta pequeña semilla aporta casi tanto calcio como los lácteos y contiene minerales esenciales que favorecen la densidad ósea

Semillas de sésamo.
El sésamo se posiciona como una fuente excepcional de calcio que, pese a sus notables beneficios para la salud ósea, sigue siendo poco consumida en nuestra dieta habitual. Mientras que tradicionalmente asociamos la fortaleza de los huesos con el consumo de productos lácteos, esta diminuta semilla representa una alternativa extraordinaria o un complemento ideal para quienes buscan diversificar sus fuentes de calcio.
Los nutricionistas destacan que una porción de semillas de sésamo puede proporcionar niveles de calcio equiparables a los productos lácteos, convirtiéndolas en un aliado excepcional para mantener la densidad ósea y prevenir enfermedades degenerativas. Su consumo regular no solo aporta calcio, sino también un complejo de minerales fundamentales para la salud esquelética, posicionando al sésamo como un superalimento para nuestro sistema óseo.
A diferencia de otros alimentos ricos en calcio, las semillas de sésamo presentan la ventaja de ser fácilmente incorporables a múltiples preparaciones culinarias, desde platos salados hasta repostería, lo que facilita su consumo regular sin generar monotonía alimentaria. Este rasgo las convierte en una opción particularmente valiosa tanto para quienes siguen dietas vegetarianas o veganas como para personas con intolerancia a la lactosa.
Beneficios nutricionales del sésamo para la salud ósea
Las semillas de sésamo no solo destacan por su aporte de calcio, sino que contienen un complejo nutricional completo para la salud esquelética. Cada 100 gramos de estas semillas aportan aproximadamente 975 mg de calcio, superando incluso el contenido de algunos productos lácteos. Este mineral resulta fundamental para la formación y mantenimiento de huesos y dientes, así como para prevenir la osteoporosis, especialmente en etapas avanzadas de la vida.
El valor nutricional del sésamo se potencia gracias a la presencia de otros minerales complementarios. El fósforo, presente en cantidades significativas, trabaja sinérgicamente con el calcio para mantener la estructura ósea adecuada. Por su parte, el magnesio cumple un papel crucial en la activación de la vitamina D, facilitando así la absorción y fijación del calcio en el organismo. Asimismo, el zinc contribuye activamente al desarrollo y reparación ósea mediante la producción de proteínas esenciales para estos procesos regenerativos.
Otro aspecto destacable son los compuestos antioxidantes del sésamo, como la sesamina y el tocoferol, que combaten el estrés oxidativo en las células óseas, retrasando su deterioro natural. A esto se suman los fitoestrógenos, sustancias que imitan los efectos del estrógeno en el organismo, beneficiando especialmente a personas en edad avanzada o mujeres en etapa menopáusica para el mantenimiento de una óptima densidad ósea.
Formas prácticas de incorporar el sésamo a la dieta diaria
La versatilidad del sésamo facilita enormemente su incorporación a la alimentación cotidiana. Una de las formas más sencillas consiste en espolvorear las semillas tostadas sobre ensaladas, sopas, arroces o verduras salteadas, aportando no solo nutrientes sino también una textura crujiente muy agradable al paladar.
Los batidos representan otra excelente opción para consumir sésamo. Basta con añadir una cucharada de semillas crudas o tostadas a las preparaciones habituales de frutas o vegetales. Para favorecer su digestión y absorción, resulta recomendable molerlas previamente, maximizando así el aprovechamiento de sus nutrientes.
La panadería y repostería también se prestan perfectamente para la incorporación del sésamo. Estas semillas pueden integrarse en la masa de panes, galletas o bizcochos, o bien utilizarse como decoración en la superficie antes del horneado, aportando tanto valor nutricional como un toque visual distintivo.
El tahini o pasta de sésamo constituye quizás la forma más concentrada de consumir estos beneficios. Esta crema, obtenida de moler las semillas hasta conseguir una textura untuosa, sirve como base para preparaciones como el hummus o como ingrediente para aderezos. Una sencilla mezcla de tahini con zumo de limón, ajo y aceite de oliva puede transformarse en una salsa nutritiva y sabrosa.
Para quienes buscan opciones más sencillas, espolvorear semillas de sésamo sobre yogur natural o frutas frescas como plátano o manzana incrementa sustancialmente el aporte de nutrientes y fibra de estos alimentos. Las recetas asiáticas también incorporan tradicionalmente el sésamo en preparaciones como sushi, fideos o salteados, demostrando su versatilidad internacional.
Finalmente, las barritas energéticas caseras o mezclas de frutos secos representan una forma práctica de incorporar sésamo a los tentempiés diarios, garantizando un aporte nutricional óptimo entre comidas principales. Para potenciar la absorción de sus nutrientes, se recomienda consumir las semillas en su versión natural, tostada o molida.
¿Cuánto sésamo se debe consumir para beneficiar la salud ósea?
Los especialistas en nutrición recomiendan un consumo moderado pero regular de semillas de sésamo para obtener sus beneficios para la salud ósea. La dosis diaria recomendada oscila entre 15 y 30 gramos, equivalente a unas dos o tres cucharadas soperas. Esta cantidad permite aprovechar sus propiedades nutritivas sin exceder la ingesta calórica, ya que las semillas de sésamo son relativamente calóricas debido a su contenido graso.
Es importante destacar que, aunque el sésamo constituye una fuente excelente de calcio, su absorción puede verse limitada por la presencia de fitatos, compuestos que pueden dificultar la asimilación de algunos minerales. Por ello, los nutricionistas recomiendan consumir las semillas tostadas o molidas, métodos que reducen la cantidad de fitatos y mejoran la biodisponibilidad del calcio y otros nutrientes.
¿Quiénes deberían aumentar su consumo de sésamo?
El consumo de semillas de sésamo resulta especialmente beneficioso para determinados grupos poblacionales. Las personas que siguen dietas vegetarianas o veganas pueden encontrar en el sésamo una fuente alternativa de calcio que sustituya eficazmente a los lácteos. Asimismo, quienes padecen intolerancia a la lactosa o alergia a proteínas lácteas encontrarán en estas semillas un aporte de calcio que no genera reacciones adversas.
Las mujeres en etapa postmenopáusica conforman otro grupo que puede beneficiarse significativamente del consumo regular de sésamo. La disminución en los niveles de estrógenos durante este periodo incrementa el riesgo de pérdida de masa ósea, y los fitoestrógenos presentes en el sésamo pueden ayudar a contrarrestar parcialmente estos efectos.
Los deportistas también pueden aprovechar las propiedades del sésamo como apoyo para el mantenimiento de un sistema óseo fuerte, sometido frecuentemente a impactos y tensiones durante la actividad física. El complejo de calcio, magnesio y otros minerales presentes en estas semillas contribuye a la recuperación y fortalecimiento del tejido óseo tras el ejercicio intenso.
En definitiva, el sésamo representa una alternativa natural, accesible y versátil para fortalecer nuestro sistema óseo, siendo particularmente valioso en una sociedad donde las afecciones relacionadas con la pérdida de densidad ósea afectan a un número creciente de personas, especialmente en edades avanzadas.