El 'kit' de emergencia que la Unión Europea recomienda que tengas en casa
Bruselas presentará este miércoles un plan con 30 medidas para que los ciudadanos puedan afrontar situaciones de emergencia durante al menos 72 horas sin ayuda externa

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
La Unión Europea dará un paso decisivo esta semana al recomendar oficialmente que todos los ciudadanos de los 27 estados miembros dispongan de kits de supervivencia en sus hogares. Esta medida, que forma parte de una nueva estrategia de preparación ante crisis, busca que cada familia europea pueda subsistir al menos 72 horas sin asistencia externa en caso de emergencias graves como conflictos armados, desastres naturales o ciberataques que afecten a infraestructuras críticas.
Según ha podido confirmarse, el Ejecutivo comunitario presentará este miércoles un informe denominado "Estrategia de Preparación de la Unión", en el que se detallarán 30 acciones clave para reforzar la resiliencia tanto a nivel estatal como ciudadano. El documento, al que ha tenido acceso el diario El País, se enmarca en un contexto de creciente tensión geopolítica, con la guerra en Ucrania, la inestabilidad en Oriente Medio y el aumento de fenómenos meteorológicos extremos como telón de fondo.
Esta iniciativa no surge de la nada. A principios de 2024, varios países del continente como Bélgica, Suecia o Noruega ya habían lanzado campañas de concienciación con recomendaciones similares. Ahora, Bruselas busca unificar criterios y extender estas prácticas preventivas a toda la Unión, consolidando un enfoque común ante posibles crisis futuras.
Contenido del kit básico de supervivencia recomendado
El paquete de emergencia sugerido por las autoridades europeas incluye elementos esenciales que toda familia debería tener almacenados para situaciones críticas. Entre los componentes fundamentales destacan:
- Agua potable: considerada el recurso más vital en cualquier emergencia, tanto para consumo directo como para higiene básica y preparación de alimentos.
- Alimentos no perecederos: principalmente productos enlatados, deshidratados o con larga vida útil que puedan consumirse con mínima o nula preparación.
- Medicamentos: un botiquín básico de primeros auxilios junto con las medicaciones habituales para tratamientos crónicos de los miembros del hogar.
- Baterías y dispositivos de carga: elementos indispensables para mantener operativos aparatos esenciales como linternas, radios o teléfonos móviles durante cortes de suministro eléctrico.
Algunos países han ampliado estas recomendaciones básicas con elementos adicionales. Por ejemplo, las autoridades belgas sugieren incluir también una radio a pilas para mantenerse informado durante emergencias, documentos personales importantes, pequeños paneles solares como alternativa energética y ropa adaptada a diferentes condiciones climáticas.
Autonomía mínima de 72 horas
La Comisión Europea establece que estos suministros deberían ser suficientes para garantizar la subsistencia durante al menos tres días completos. Este período se considera el tiempo crítico inicial hasta que los sistemas estatales puedan recuperar el control de los servicios públicos esenciales y establecer canales efectivos de distribución de ayuda.
Sin embargo, las recomendaciones varían según el país. Noruega, con su experiencia en condiciones climáticas extremas y su particular ubicación geográfica, aconseja a sus ciudadanos estar preparados para períodos más extensos, sugiriendo contar con provisiones para al menos una semana completa.
Los expertos en gestión de crisis señalan que estas 72 horas iniciales son fundamentales, ya que representan el momento en que los servicios de emergencia estarán más saturados y la movilidad podría verse gravemente limitada por las circunstancias.
El contexto europeo de la iniciativa
Esta propuesta responde a un análisis profundo de la situación actual. La invasión rusa de Ucrania ha evidenciado vulnerabilidades energéticas y logísticas en Europa que antes podían parecer remotas. Asimismo, el incremento de ataques informáticos contra infraestructuras críticas y la intensificación de fenómenos climáticos extremos han obligado a las autoridades comunitarias a replantearse sus estrategias de protección civil.
"No se trata de crear alarmismo, sino de desarrollar una cultura preventiva", explican fuentes cercanas a la Comisión. El objetivo es doble: por un lado, capacitar a los ciudadanos para afrontar con mayor autonomía situaciones imprevistas; por otro, reducir la presión sobre los servicios de emergencia durante las fases iniciales de una crisis, permitiendo que estos se concentren en las situaciones más urgentes.
Además del kit de supervivencia individual, el informe "Estrategia de Preparación de la Unión" abordará otras 29 medidas complementarias que abarcan desde protocolos mejorados de comunicación en crisis hasta planes coordinados de evacuación y sistemas avanzados de alerta temprana ante diferentes tipos de emergencias.