El tren turístico más alto de Europa que ofrece grandes vistas y es visitado por miles de turistas está a solo tres horas de Lleida
Un recorrido inolvidable a 2.000 metros de altitud en los Pirineos Atlánticos

Imagen de archivo del ferrocarril turístico de Artouste.
El Tren de Artouste, considerado oficialmente el ferrocarril turístico más elevado de Europa, ofrece a los visitantes una experiencia única a 2.000 metros sobre el nivel del mar en pleno corazón de los Pirineos Atlánticos. Este emblemático recorrido de 55 minutos culmina en el cristalino Lago de Artouste, proporcionando unas vistas panorámicas que atraen cada año a miles de turistas procedentes tanto de España como de Francia y otros países europeos.
Para disfrutar de esta maravilla ferroviaria, los viajeros deben tomar primero un teleférico durante aproximadamente 15 minutos hasta llegar a la estación principal. Una vez finalizado el trayecto en tren, los visitantes realizan una caminata de unos 15 minutos para alcanzar el espectacular lago. La experiencia está disponible entre mayo y octubre.
Una característica distintiva de este tren turístico es su política pet-friendly, permitiendo a los viajeros llevar a sus mascotas a bordo, aunque conviene señalar que en las rutas de senderismo circundantes no se autoriza el paso de animales. Este detalle hace que el Tren de Artouste sea una opción ideal para familias que buscan disfrutar de la naturaleza pirenaica sin tener que dejar a sus compañeros de cuatro patas en casa.
Un siglo de historia en las alturas pirenaicas
Enclavado en el impresionante Valle de Ossau en la región de Bearn, este peculiar ferrocarril permite a los turistas adentrarse en paisajes montañosos de extraordinaria belleza. La composición actual consta de seis vagones con capacidad para 12 pasajeros cada uno, sumando un total de 72 plazas disponibles por viaje. El recorrido completo abarca 10 kilómetros de vías que serpentean entre montañas y valles, ofreciendo vistas privilegiadas.
Según información oficial de Artouste Laruns, este tren no representa únicamente un medio de transporte pintoresco, sino también una oportunidad excepcional para descubrir la flora y fauna autóctonas. Durante el trayecto, es habitual observar marmotas en su hábitat natural y avistar aves rapaces como buitres o majestuosas águilas reales sobrevolando los picos circundantes.
La historia de este peculiar ferrocarril se remonta a 1921, cuando fue inaugurado con un propósito bien distinto al turístico. Inicialmente, su función era puramente industrial, sirviendo como infraestructura esencial para la construcción de la presa homónima. Más de 2.000 trabajadores utilizaron este sistema ferroviario para transportar toneladas de materiales a casi 2.000 metros de altitud, un desafío logístico considerable para la época.
Para facilitar estas complejas operaciones, se construyó un teleférico y se excavó un túnel de 318 metros a través de la montaña. Una vez finalizada la construcción de la presa, las autoridades locales tomaron la acertada decisión de reconvertir esta infraestructura en una atracción turística que ha perdurado hasta nuestros días, transformándose en un emblema de la región.
El Lago de Artouste, una joya natural con función hidroeléctrica
Más allá de su indudable atractivo paisajístico, el Lago de Artouste desempeña un papel fundamental en la producción energética de la zona, alimentando una cadena de centrales hidroeléctricas distribuidas por el valle de Ossau. Este espectacular embalse, rodeado por los imponentes picos Pallas, Ariel y Lurien, alberga además una considerable población de truchas, lo que lo convierte en un entorno ideal para los amantes de la pesca y la naturaleza.
Los visitantes que llegan hasta este enclave tienen la oportunidad de disfrutar de un merecido descanso en un entorno natural prácticamente virgen, donde el silencio solo se ve interrumpido por el suave rumor del agua y el ocasional silbido de las marmotas que habitan la zona.
Tarifas y horarios: planifica tu visita al tren más alto de Europa
Los horarios del Tren de Artouste varían significativamente según la temporada. Durante el período de mayor afluencia, comprendido entre el 6 de julio y el 1 de septiembre, los trenes parten cada media hora entre las 9:00 y las 17:00 horas. En temporada baja, que abarca del 8 de mayo al 5 de julio y del 2 de septiembre al 6 de octubre, las salidas se espacian a intervalos de una hora, desde las 10:00 hasta las 15:00 horas.
Para adaptarse a las distintas necesidades de los viajeros, existen diversas modalidades de billetes, que oscilan entre los 34 y 23 euros para adultos.
¿Cuál es la mejor época para visitar el Tren de Artouste?
Aunque el tren funciona desde mayo hasta octubre, muchos expertos coinciden en señalar que el período comprendido entre mediados de junio y finales de julio representa el momento óptimo para realizar la visita. Durante estas semanas, los prados alpinos se encuentran en plena floración, creando un colorido tapiz natural que contrasta con el azul intenso del lago y el gris de las cumbres rocosas. Además, las temperaturas suelen ser más estables y agradables, permitiendo disfrutar plenamente de la experiencia sin el riesgo de tormentas tardías o nevadas tempranas.
¿Qué otras actividades se pueden realizar en los alrededores?
La región que rodea al Tren de Artouste ofrece numerosas posibilidades para complementar la visita. Los amantes del senderismo pueden explorar una extensa red de senderos balizados que recorren el Parque Nacional de los Pirineos. Por su parte, los aficionados a la ornitología tienen la oportunidad de observar especies poco comunes como el quebrantahuesos o el urogallo.
A escasa distancia se encuentra también la estación de esquí de Gourette, que durante los meses estivales ofrece actividades alternativas como el mountain bike o las rutas a caballo. Para los interesados en la gastronomía local, los pueblos del valle de Ossau permiten degustar especialidades como el queso de oveja Ossau-Iraty, con denominación de origen protegida, o la tradicional garbure, una sustanciosa sopa de verduras y carne que constituye uno de los platos emblemáticos de la cocina bearnesa.