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HOMENAJE

Una impulsora de la memoria

Programadas once acciones este año para homenajear a la pallaresa Conxita Grangé en su centenario. Última superviviente catalana de los campos nazis y figura destacada de la resistencia francesa

La presentación de las actividades se llevó a cabo ayer en un acto en el Palau Robert de Barcelona. - CEDIDA POR FAMILIA GRANGÉ/AMICAL DE RAVENSBRÜCK

La presentación de las actividades se llevó a cabo ayer en un acto en el Palau Robert de Barcelona. - CEDIDA POR FAMILIA GRANGÉ/AMICAL DE RAVENSBRÜCK

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La pallaresa Conxita Grangé fue la última supervivente catalana de los campos de concentración nazis. Y dedicó gran parte de su vida al impulso de la memoria y a explicar a las nuevas generaciones el horror que vivió para seguir luchando contra el fascismo. Con el objetivo de rendirle homenaje y recordar a una de las referentes de la resistencia en el sur de Francia, el Govern conmemorá el Any Conxita Grangé con actividades durante todo el 2025, cuando se cumple el cententario de su nacimiento. De momento, están previstas unas once acciones, sobre todo de divulgación sobre las mujeres catalanas y leridanas que fueron deportadas por el Tercer Reich.

Los actos comenzarán el 14 de abril en Toulouse, ciudad donde Grangé vivió después de la deportación. El homenaje incluirá una ceremonia en la plaza que lleva su nombre, con la presencia de familiares y autoridades. Según explicó el director del Memorial Democràtic, Jordi Font Agulló, el 30 de abril se presentará en Lleida un podcast sobre las mujeres deportadas nacidas en Lleida y el Alt Pirineu y el 9 de agosto, está previsto el acto central del centenario en el Museu Hidroelèctric de Capdella. Además de jornadas divulgativas sobre el papel de las mujeres en la resistencia, entre septiembre y octubre alumnos de 4º de ESO de institutos del Pallars Jussà y Sobirà y de la Alta Ribagorça trabajarán en clase la biografía de Grangé y de otras mujeres de la zona. El objetivo es precisamente insistir en la “misión” que se encomendó esta pallaresa en su lucha por la memoria y la prevención del fascismo. El calendario del Any Grangé se presentó ayer en el Palau Robert de Barcelona, con la asistencia de familiares y del alcalde de La Torre de Capdella, Josep Maria Dalmau, quien anunció que le dedicarán una plaza a la entrada de la central de Capdella.

Conxita Grangé: de la Vall Fosca a una vida de lucha contra el fascismo

Conxita Grangé Beleta nació el 6 de agosto de 1925 en Espui, en la Vall Fosca, en una familia de ocho hermanos. A los dos años se fue a vivir con sus tíos, Jaume Beleta y Elvira Ibarz, y su prima Maria Castelló a Toulouse. Durante la Guerra Civil, la familia regresó a Catalunya para luchar junto a la República. Al acabar la contienda, se fueron de nuevo a Francia y lucharon en la resistencia. Con solo 17 años, Conxita, junto a su tía y su prima, hicieron de enlace con guerrilleros y escondieron a maquis y combatientes que querían cruzar la frontera hacia España, según explicó ayer el historiador pallarés Josep Calvet, comisario de los actos del Any Grangé.

Las tres mujeres fueron detenidas en Peny el 24 de mayo de 1944. Entregadas a la Gestapo, fueron encarceladas y torturadas en varias ocasiones hasta ser deportadas a Alemania. “Formaron parte del conocido como tren fantasma, en un trayecto que duró 57 días”, señaló Calvet. Al llegar al campo de Dachau, hicieron bajar a los hombres. El convoy continuó con las mujeres hasta el campo de Ravensbrück, en el norte de Alemania. “Allí sufrió la deshumanización a la que fueron sometidos todos los deportados, presenció asesinatos de niños, experimentos médicos... toda la barbarie que la impactó tanto”, destacó Calvet. Poco después fue enviada a una fábrica de material de guerra para la aviación nazi, donde participó en actos de sabotaje. Cuando la fábrica fue bombardeada por las fuerzas aliadas, fueron trasladadas a otro campo y obligadas a caminar durante semanas en la conocida como “marcha de la muerte”, hasta que encontraron a las fuerzas aliadas y pudo regresar a Francia. Conxita se casó con un exguerrillero catalán, Jaume Ramos Bosch, y tuvieron dos hijos. Dedicó su vida a preservar la memoria entre las nuevas generaciones, sobre todo de las mujeres deportadas, las grandes olvidadas de la historia. Fue fundadora del Museo de la Resistencia de Toulouse y recibió numerosas condecoraciones como la Legión de Honor y la Medalla de la Resistencia. Conxita murió a los 94 años el 27 de agosto de 2019.

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